El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 que discute el Congreso recorta un 57% la línea con que el Ministerio del Medio Ambiente financia el trabajo de cambio climático y de la NDC (Contribución Determinada a Nivel Nacional, los compromisos climáticos internacionales de Chile). El dato aparece en una columna de análisis publicada por BioBioChile, que usa cifras de la Dirección de Presupuestos.
El texto llega pocos días después del aluvión del jueves 8 de octubre en San Carlos de Apoquindo, en Las Condes. Una micro bajó por General Blanche arrastrada por el barro, con pasajeros en el techo. La comuna fue declarada zona de catástrofe y hubo seis heridos, entre ellos un niño de un año.
Fue el segundo desborde de la Quebrada Honda en ocho meses. En junio, académicos de la Universidad Católica habían advertido que un aluvión era inminente, por la cuenca quemada en el incendio del verano y el fenómeno de El Niño. Pablo Allard, decano de Arquitectura de la Universidad del Desarrollo, dijo que el incendio y las lluvias de febrero y octubre "claramente no son normales" y los vinculó al cambio climático.
El propio Gobierno reconoció el cambio. Al día siguiente, el subsecretario de Desarrollo Regional, Sebastián Figueroa, afirmó que "la condición climática de nuestro país ha cambiado".
Para entender la discusión sirve separar dos tipos de respuesta. La adaptación son los colectores, mallas, barreras y radares que te protegen del golpe. La mitigación ataca la causa, porque reduce las emisiones de gases. La columna sostiene que justamente esta segunda parte es la más golpeada por el proyecto.
Los números son los siguientes. El Ministerio de Energía cae 11,8%. El apoyo a las energías renovables no convencionales, como la solar o la eólica, se reduce a la mitad. La Agencia de Eficiencia Energética pierde 30%. El programa de recambio de estufas a leña en el sur baja 47%.
En contraste, la transferencia a ENAP (Empresa Nacional del Petróleo) para compensar el precio del gas en Magallanes baja 15%, pero sigue siendo la partida más grande de Energía, con $61.650 millones, cerca de la mitad del presupuesto de la cartera. Así, el Estado gastaría varias veces más en subsidiar un combustible fósil que en toda su política para dejar de depender de ellos. El autor reconoce el fin social de esa ayuda, pero plantea que el potencial renovable del extremo sur abre otras salidas.
El análisis también recuerda que el presidente José Antonio Kast no mencionó el cambio climático en su primera Cuenta Pública. La ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, evitó afirmar que el ser humano causa el calentamiento global y habló de que "hay divergencia". Tras el aluvión, Toledo anunció que oficiará a gobiernos regionales y municipios para que informen sus avances en planes de acción climática.
El columnista agrega un argumento de bolsillo. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) proyectó en junio que Chile crecerá apenas 1,7%, y puso como primera razón el alza de los costos energéticos tras el salto del petróleo por el conflicto en Medio Oriente. Dicho simple, si dependes de combustibles importados, cada guerra lejana te sube la cuenta.
La discusión también tiene un lado político. Según el Diario Financiero, es el primer presupuesto de Kast y el oficialismo lo defiende como un compromiso con la responsabilidad fiscal. La oposición, sin un liderazgo claro, busca figuras en las subcomisiones mixtas que encabezan las senadoras Yasna Provoste (DC) y Paulina Vodanovic (PS).
Ahí hay un límite. La Constitución solo permite a los parlamentarios reducir gastos, nunca aumentarlos. Por eso, la única forma de reponer los fondos climáticos es que La Moneda cambie su propuesta.
El calendario aprieta. En menos de un mes, Chile llegará a la COP31 en Antalya, Turquía, a rendir cuentas de su NDC y de la Ley Marco de Cambio Climático, que fija la carbono neutralidad al 2050. El Congreso tiene plazo hasta fines de noviembre para despachar el presupuesto.

