La economía chilena cerrará 2026 con una contracción del producto interno bruto (PIB, el valor de todo lo que produce el país), según La Tercera, que entrevistó a Jorge Selaive, economista jefe de Scotiabank. Su proyección base es una caída de entre 0% y -0,5%, centrada en -0,3%.
"Va a ser la cuarta recesión desde el año 1999", dijo Selaive al medio. Por ahora, ningún otro medio ha recogido estas declaraciones.
El economista coincide con el diagnóstico del Banco Central. Según explicó, el país sufrió varios shocks de oferta, es decir, golpes que reducen la capacidad de producir: la pesca a inicios de año, que también afectó a la industria, efectos climáticos y el alza externa de los combustibles.
La gran responsable sería la minería. Selaive estima que el PIB no minero crecerá entre 0,5% y 1%, pero la caída minera llevará el total a terreno negativo. Antes esas caídas pasaban desapercibidas porque la economía crecía mucho más. "El problema es que ahora la economía está planeando muy abajo", afirmó.
El contexto inmediato respalda su lectura. El Imacec (Índice Mensual de Actividad Económica, una especie de termómetro mensual del PIB) cayó 1% en agosto, arrastrado por un desplome minero de 17,4%. Selaive cree que septiembre también podría venir en negativo.
Su proyección supone que el último trimestre ya mostrará un crecimiento positivo frente al mismo período de 2025. Eso no bastaría para salvar el año completo.
Para 2027 la apuesta es más optimista: un crecimiento de 3,5%. Selaive lo atribuye al efecto rebote, a la concreción de inversiones privadas ya registradas, a más inversión pública y al aumento del gasto fiscal. Advirtió que, si el escenario internacional se complica, la cifra podría corregirse a la baja.
Consultado por la responsabilidad del gobierno, sostuvo que "la economía no se prende ni se apaga con una administración". Valoró los esfuerzos para destrabar inversiones y la Ley de Reconstrucción, que a su juicio ayudaría a sectores que generan empleo, como la construcción.
Sí atribuyó un efecto al llamado "bencinazo". Según Selaive, el alza de los combustibles deterioró la confianza de los consumidores y explica en parte la caída del consumo en el segundo trimestre, aunque redujo el gasto fiscal asociado al impuesto específico. "Los consumidores se sintieron desprotegidos", dijo, acostumbrados desde los años 90 a un sistema que estabilizaba los precios.
En empleo, el panorama tampoco es alentador. Selaive comparte la estimación del Banco Central de que la tasa natural de desocupación (el nivel de desempleo que persiste incluso con la economía funcionando normalmente) está entre 8,2% y 8,8%. Por eso ve muy difícil alcanzar la meta del gobierno de 6,5% en esta década. La entrevista no detalla la tasa de desempleo vigente.
Selaive también anticipa que el desempleo podría subir en el próximo registro y advierte un riesgo de "desanclaje" inflacionario, es decir, que las expectativas de inflación se alejen de la meta. Si eso ocurre, dijo, el Banco Central se vería obligado a subir la tasa de interés, lo que encarecería los créditos para hogares y empresas.