Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, publicó el viernes en sus redes sociales que "todo el Líbano debe arder", luego de que cuatro soldados israelíes murieran en el sur del Líbano a manos de Hizbolá, el grupo armado libanés respaldado por Irán. La respuesta europea no tardó.
Este lunes, el portavoz de la Comisión Europea, Markus Lammert, fue directo: "La UE está con el Líbano y con el pueblo libanés". Lammert añadió que el Líbano "está pagando un precio muy alto por una guerra que no eligió". Sus palabras se producen en uno de los momentos más tensos entre Bruselas y Tel Aviv de los últimos meses.
Los dichos de Ben Gvir generaron condenas internacionales. El Reino Unido fue uno de los primeros en rechazarlos públicamente. En Israel, el ministro no es una voz marginal: ocupa una cartera de seguridad clave en el gobierno de Benjamín Netanyahu, aunque sus declaraciones suelen considerarse las más radicales del gabinete.
La tensión tiene otro frente abierto. El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, anunció la semana pasada que suspendía todo contacto con Kaja Kallas, jefa de la política exterior de la UE. La ruptura se produjo luego de que Kallas comparara, según reportes de medios europeos, el trato israelí a los palestinos con el "apartheid" sudafricano durante una visita a México. La UE no confirmó ni desmintió esas declaraciones.
Para mantener el diálogo, la comisaria europea del Mediterráneo, Dubravka Šuica, funcionaria de origen croata, viajará este lunes y mañana martes a Israel y a los territorios palestinos. En Jerusalén se reunirá con el presidente israelí, Isaac Herzog, y con Saar, para abordar las relaciones bilaterales y la situación en Gaza. En Ramala, ciudad de Cisjordania ocupada donde opera la Autoridad Palestina, se verá con el vicepresidente Hussein Al Sheikh y el primer ministro Mohammad Mustafa.
El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), brazo diplomático de la UE que encabeza Kallas, sigue operativo a pesar de la crisis. Según el Ejecutivo comunitario, la agenda de Šuica incluye el apoyo financiero europeo a Palestina, las reformas de la Autoridad Palestina y la recuperación de Gaza.