El aeropuerto Arturo Merino Benítez (AMB) encadena diez meses consecutivos de caída en el flujo de pasajeros. En mayo, el tráfico se contrajo un 2,2%, y la baja acumulada entre enero y mayo de este año llega al 1,9%. La concesionaria del terminal, Nuevo Pudahuel, no ve señales de que la tendencia vaya a revertirse en el corto plazo.

El retroceso no se limita al aeropuerto capitalino. Según datos de la Junta Aeronáutica Civil (JAC), el organismo estatal que regula la aviación civil en Chile, el tráfico nacional cayó un 1,7% hasta abril. El segmento doméstico es el más afectado, con una contracción del 4,2%, mientras que los vuelos internacionales crecen un 1,6%, aunque con un desempeño cada vez más irregular.

Nicolas Claude, CEO de Nuevo Pudahuel y ejecutivo de nacionalidad francesa, atribuye la situación a una convergencia de factores que golpean tanto la oferta como la demanda. Uno de los más persistentes es una crisis global de mantenimiento que mantiene cientos de aviones inmovilizados en todo el mundo. "Hay aviones parados, que no pueden volar porque están esperando la reparación. No es solo de Chile, es un fenómeno mundial", señaló en entrevista con el diario económico Pulso. El problema, vinculado a la escasez de repuestos para motores, se arrastra desde hace uno o dos años.

El segundo factor es el combustible. El queroseno de aviación representa alrededor del 30% de los costos operativos de una aerolínea, y su alza, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, ha reconfigurado los márgenes de la industria. "Cuando se duplica el costo del combustible, obviamente tiene un impacto tremendo sobre la economía de las aerolíneas. Muchas reducen las frecuencias, porque se vuelve demasiado costoso", explicó Claude. Las aerolíneas de bajo costo Sky y JetSmart, que lideran el mercado doméstico chileno, han recortado sus vuelos en más del 15% respecto al año anterior.

A ese escenario se agrega la competencia de Argentina, cuya política aeronáutica más abierta ha desviado hacia sus aeropuertos a parte del tráfico que antes transitaba por Santiago. La combinación de flotas reducidas, costos operativos elevados y un mercado vecino más atractivo deja al AMB con una caída acumulada de 1,9% en lo que va del año y sin fecha clara de recuperación.