Keir Starmer anunció este lunes su renuncia como primer ministro del Reino Unido, en un giro que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, había anticipado un día antes desde Washington. "Fracasó estrepitosamente", dijo Trump el domingo sobre su par británico. Al día siguiente, Starmer habló al borde de las lágrimas ante los medios y prometió "una transferencia ordenada del poder", tras comunicar su decisión al rey Carlos III.
La caída de Starmer cierra un ciclo breve y turbulento. El líder laborista había llegado a Downing Street en julio de 2024, cuando su partido ganó las elecciones generales con una mayoría histórica. Menos de dos años después, la presión dentro de sus propias filas se volvió insostenible.
El desgaste llegó desde varios frentes. Los laboristas sufrieron resultados desastrosos en las elecciones municipales. Y el vínculo de Peter Mandelson, exministro laborista y figura clave del partido en la era de Tony Blair, con Jeffrey Epstein, el empresario estadounidense acusado de tráfico sexual, sumó una presión que el gobierno no logró contener.
Pero el problema de fondo fue la economía cotidiana. Según CNN, el gobierno no cumplió las expectativas de la clase media británica. El salario semanal promedio, ajustado por inflación, creció menos del 1% desde que los laboristas asumieron el poder, hasta alcanzar las 494 libras semanales (unos 651 dólares). La promesa de construir 1,5 millones de viviendas tampoco avanzó. El crecimiento económico se mantuvo apenas sobre el 1%, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyectó en abril una expansión de solo 0,8% para este año, medio punto menos que su estimación de enero.
La renuncia instala al Reino Unido ante un dato que habría sido impensable hace veinte años: desde 2016, el país habrá tenido siete primeros ministros. Entre 1979 y 2007, solo tres líderes gobernaron durante casi tres décadas: Margaret Thatcher, John Major y Tony Blair. Ese período de estabilidad parece hoy muy lejano.
El quiebre se atribuye, en gran parte, al Brexit. Desde que en 2016 los ciudadanos británicos aprobaron en referéndum abandonar la Unión Europea (UE), han desfilado por Downing Street David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y ahora Starmer. La salida de la UE debilitó la economía del país: la libra esterlina perdió valor, la inflación se disparó, el comercio enfrentó nuevas trabas y el flujo migratorio irregular aumentó, generando una presión política constante en cada gobierno.
De acuerdo con la agencia Associated Press, aún no hay una fecha definida para el proceso de sucesión. El Partido Laborista deberá elegir en las próximas semanas a un nuevo líder que asuma el cargo.

