El Ejército de Israel confirmó este sábado la muerte del alto cargo del brazo armado de Hamás en Gaza, Izz al Din Al Haddad, en un ataque de precisión realizado la noche del viernes en la ciudad de Gaza, según un comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y la Agencia de Seguridad de Israel (ASI, conocido como Shin Bet). «Las FDI y la ASI anuncian que ayer, viernes, en un ataque de precisión en la zona de ciudad de Gaza, el terrorista Izz al Din Al Haddad fue eliminado», recoge el texto. En una conversación con la agencia EFE, un alto cargo de Hamás confirmó su muerte, refiriéndose a Al Haddad como un mártir. «Israel asegura que el mártir era el único negándose a entregar las armas del movimiento y que por eso fue atacado, a pesar de la flexibilidad del movimiento a este respecto», afirmó la fuente. Mira el detalle de quiénes formaban parte de ese liderazgo, y por qué la operación se sitúa en el marco de una fractura interna de Hamás en Gaza.

Izz al Din Al Haddad era uno de los últimos altos rangos de largo recorrido en Hamás en la Franja de Gaza. Israel lo sitúa como líder actual de las Brigadas Al Qassam, tras la muerte de su jefe, Mohamed Sinwar, en 2025. También le atribuye mantener rehenes en cautividad bajo su mando en la capital gazatí. En la noche del viernes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, informó de los ataques contra él a la familia de la exrehén Liri Albag, quien salió de Gaza con vida.

En la secuencia de lo ocurrido, siete personas murieron en el bombardeo israelí contra Al Haddad en un edificio del barrio de Rimal de la ciudad. Son más de 850 desde que comenzó el alto el fuego en la Franja de Gaza en octubre de 2025.

El anuncio llega en un momento en el que Gaza permanece bajo una presión militar sostenida y con la dirección militar de Hamás bajo escrutinio, incluso cuando los mediadores internacionales buscan contrapesos para que las hostilidades no escalen. En paralelo, Hamás ha insistido en su rechazo a entregar por completo las armas, manteniendo una retórica de resistencia pese a la presión internacional para adherirse a acuerdos previos. La comunidad internacional observa cada movimiento, pues el equilibrio entre la seguridad de Israel y la protección de la población en Gaza sigue siendo frágil.

Este episodio se produce dentro de un marco de alta tensión regional, marcado por una dinámica de multipolaridad y por alianzas que redistribuyen el tablero de seguridad en el Medio Oriente. Estados Unidos mantiene un eje de coordinación con Israel, mientras que otros actores regionales y actores no estatales recalibran su postura ante Hamás y la gobernanza en Gaza. En este contexto, la muerte de un líder militar de Hamás podría influir en las tácticas futuras de la milicia y en los ritmos de las negociaciones que aún buscan cerrar brechas de seguridad y humanitarias en la región.

Para Chile, este acontecimiento resuena desde dos frentes. Primero, por la comunidad palestina presente en nuestro país y la sensibilidad que generan los episodios de violencia en Gaza, que suelen provocar dinámicas de protesta y posicionamientos en el mundo diplomático. Segundo, porque un aumento de tensiones en el marco de un conflicto prolongado puede repercutir en mercados globales, afectando precios de energía y cadenas logísticas que conectan a Chile con socios comerciales en Asia y Europa. En un mundo cada vez más interconectado, la seguridad en Gaza tiene una dimensión regional y global que llega a nuestras normales rutinas de comercio y a los debates de derechos humanos en foros multilaterales. El desafío para Chile es escuchar las distintas narrativas y exigir claridad en las eventuales medidas que repercutan en nuestra economía, sin perder de vista la protección de las comunidades chilenas con vínculos internacionales.