El ministro del Interior instruyó buscar fórmulas para adquirir e instalar radares meteorológicos en Chile, según BioBioChile. El anuncio lo hizo el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, este viernes, tras el aluvión que golpeó San Carlos de Apoquindo, en Las Condes.
Pavez reconoció que se trata de una inversión muy cuantiosa y que "evidentemente" se requieren varios equipos a lo largo del territorio. La fuente no entrega una cifra estimada del costo.
El mismo día, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martin, emplazó al Estado. "Necesitamos invertir en radares. Chile no invierte en radares, nunca ha invertido en radares", afirmó.
Un radar meteorológico emite ondas electromagnéticas que rebotan en gotas de lluvia, copos de nieve y otras partículas. Con esas señales se identifica dónde llueve, con qué intensidad y hacia dónde se desplaza la precipitación. Puede actualizar sus datos cerca de cada cinco minutos, según su configuración.
Víctor Orellana, exsubdirector nacional de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) y director de VOA Consultores, sostuvo que estos equipos habrían mejorado el monitoreo de lluvias en tiempo real, sobre todo en sectores cordilleranos de difícil observación.
Orellana explicó que los radares de doble polarización distinguen tipos de precipitación y la capa donde la nieve empieza a derretirse. Ese dato es clave cuando la isoterma cero está alta y llueve donde suele nevar, lo que aumenta el riesgo de crecidas y remociones en masa.
El experto precisó que no existe un margen fijo de anticipación. Según el fenómeno, la cobertura y la cuenca, la información útil podría llegar con quince, treinta o sesenta minutos de antelación, o con menos. "Quince minutos pueden ser decisivos, pero solo si existe un sistema preparado para actuar", dijo.
También advirtió que el radar no predice por sí solo un aluvión. Para emitir alertas se necesitan sensores en terreno, monitoreo de caudales, modelos hidrológicos, umbrales de peligro y protocolos de decisión claros.
Entre los desafíos técnicos, mencionó que la cordillera puede bloquear las señales y obliga a estudiar con cuidado los emplazamientos. A eso se suman energía, conectividad, mantenimiento, especialistas y sistemas para procesar los datos. Según Orellana, esos obstáculos exigen planificación e inversión sostenida, pero no impiden la instalación.
La idea no es nueva. Arnaldo Zúñiga, meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile, relató que tras los tornados de 2019 en el sur, que dejaron una persona fallecida en Talcahuano, el gobierno de Sebastián Piñera encargó un estudio.
Ese análisis identificó ocho puntos del país para instalar radares de banda C, capaces de detectar la cantidad de agua en las nubes y la presencia de granizo, además de dos radares móviles. La iniciativa habría quedado paralizada tras el estallido social y la pandemia, según Zúñiga.
Hasta ahora, el gobierno no ha informado plazos, montos ni el número de equipos que considera adquirir.

