Inter de Milán consiguió este domingo una victoria trabajada en su visita al estadio de Lecce, imponiéndose por 0-2 gracias a los goles de Henrikh Mkhitaryan y Manuel Akanji. El triunfo mantiene al club lombardo en la cima de la Serie A, con 64 puntos y una diferencia amplia sobre sus perseguidores.
El partido se resolvió desde el balón parado, con dos córners ejecutados por Federico Dimarco, lateral izquierdo italiano, que desnivelaron el juego en apenas siete minutos. En el minuto 75, el centro de Dimarco encontró a Henrikh Mkhitaryan, mediocampista armenio, quien definió dentro del área para abrir la cuenta. El segundo tanto llegó al 82, cuando Manuel Akanji, defensor suizo, cabeceó con potencia un saque de esquina y selló la victoria.
La ausencia de Lautaro Martínez, delantero argentino, por lesión se sintió en el ataque interista, pero el equipo supo compensar esas ausencias con soluciones a balón parado. Dimarco, cuya temporada es notable, suma 14 asistencias y cinco goles en Serie A, y fue la figura que inclinó la balanza en un encuentro cerrado.
El triunfo también tiene lectura de campeonato. Inter ahora le saca 10 puntos de ventaja al AC Milan, una distancia que lo acerca de forma significativa al título, pero que no elimina las cuentas ni la presión que trae la recta final del torneo. Además, el calendario obliga a mirar más allá: el club deberá preparar la remontada del 3-1 que sufrió en la ida de los dieciseisavos de final de la Liga de Campeones ante Bodø/Glimt, equipo noruego, un desafío que exigirá rotación y carácter.
Para el público joven y los hinchas latinoamericanos, lo que mostró Inter en Lecce es un recordatorio de cómo la táctica y la especialización pueden suplir la falta de referentes ofensivos en un partido concreto. La efectividad en jugadas a balón parado, la variante de un lateral que asiste con precisión, y la solvencia defensiva son lecciones de cómo se gana un campeonato moderno, donde los detalles deciden.
Queda la sensación de que, más que un espectáculo de alta circulación, fue una victoria de oficio. Inter sigue mandando en la Serie A, pero la lógica de marzo y abril en Italia obliga a mirar partido a partido. El próximo duelo continental será la primera prueba de fuego para un equipo que, en lo doméstico, empieza a oler a consagración.