Donald Trump cerró la primera reunión de la llamada Junta de Paz, realizada en el Instituto de la Paz de Washington, con la promesa de llevar estos esfuerzos a un escenario global y colaborar con la ONU, la Organización de las Naciones Unidas, para "devolverle la salud" a un sistema que, según él, había sido desacreditado.

En la cita el mandatario aseguró que Estados Unidos aportará 10.000 millones de dólares para la iniciativa, que nació enfocada en Gaza. Además, dijo que países como Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Baréin, Catar, Arabia Saudí, Uzbekistán y Kuwait comprometieron más de 7.000 millones de dólares. Gianni Infantino, presidente de la FIFA, la Federación Internacional de Fútbol Asociación, confirmó que la organización ayudará a recaudar 75 millones de dólares, cantidad que se indicó equivale a unos 64,7 mil millones de pesos chilenos.

Trump utilizó el acuerdo firmado en Egipto en octubre pasado sobre el alto el fuego entre Israel y el grupo palestino Hamás como elemento consolidante, y afirmó que al menos 35 países han aceptado sumarse a la Junta, mientras que otros grandes actores asistieron solo como invitados u observadores. También anunció que Noruega se comprometió a organizar un próximo evento de la entidad.

En materia de seguridad, la Junta incluye la creación de una Fuerza Internacional de Estabilización, FSI, para preservar el alto el fuego y apoyar una paz duradera. En la reunión se informó que cinco países miembros de la Junta prometieron aportar personal a la FSI: Indonesia, Marruecos, Kazajistán, Kosovo y Albania.

Análisis táctico, cómo está montada la iniciativa La estrategia combina grandes compromisos financieros, diplomacia regional y apoyo simbólico de actores no estatales, como la FIFA, para generar impulso político y visibilidad. Sobre el papel, el paquete de recursos busca cubrir reconstrucción y proyectos sociales, y la FSI pretende dar garantías de seguridad.

Quedan sin embargo preguntas operativas clave. No está claro cómo se coordinará formalmente este cuerpo con la ONU, ni qué mandato legal tendrá la FSI para actuar en terreno. La eficacia dependerá de la voluntad real de los donantes para desembolsar y de la capacidad de las naciones que ofrecen personal para desplegar y sostener contingentes bajo reglas claras.

Perspectiva para Chile Esto importa a Chile por varias razones. Con una de las mayores diásporas palestinas fuera de Oriente Medio, la reacción pública y las expectativas de ayuda humanitaria aquí pueden verse activadas por los compromisos anunciados. Además, la iniciativa vuelve a poner el foco en el debate sobre la multilateralidad y la reforma de organismos globales, discusión que afecta a la diplomacia chilena en foros internacionales.

Como contexto adicional, esto llega en un momento de decisiones globales de la Casa Blanca que venimos siguiendo, por ejemplo la próxima decisión anunciada sobre Irán; el rumbo de la política exterior estadounidense influye en la viabilidad práctica de proyectos multilaterales como este.

Si bien el anuncio despliega cifras llamativas y voluntades declaradas, la clave será la implementación, la coordinación con la ONU y la aceptación de los grandes actores, condiciones necesarias para que las promesas se traduzcan en ayuda y estabilidad real en Gaza y, potencialmente, en otros focos de conflicto.