Jeffrey Epstein, el fallecido y condenado por delitos sexuales, volaba con frecuencia en avión privado al aeropuerto Cyril E. King en St Thomas, antes de viajar en bote o helicóptero a su isla privada. La relación entre Epstein y agentes fronterizos ya había sido objeto de atención pública tras la difusión de archivos judiciales.

Documentos recientemente publicados muestran que investigadores federales de Estados Unidos indagaron la relación de Epstein con un agente de la Customs and Border Protection, CBP, la agencia de control fronterizo de EE. UU., equivalente aproximado al Servicio Nacional de Aduanas en funciones aduaneras y migratorias. En ese marco, se emitieron citaciones relacionadas con otros tres agentes que trabajaban en el aeropuerto de St Thomas. Además, The Guardian identificó a dos agentes más, en St Thomas y en Florida, que estuvieron en contacto con Epstein según correos y mensajes. No consta que el FBI investigara a esos dos últimos agentes.

Consecuencias: Ningún agente de CBP fue formalmente acusado por delitos vinculados a Epstein, y no hay evidencia pública de que los funcionarios de CBP tuvieran conocimiento directo o participación en sus crímenes. Sin embargo, la documentación reaviva críticas sobre supervisión y transparencia en agencias fronterizas y alimenta las demandas de supervivientes por más rendición de cuentas.

El arresto reciente de Andrew Mountbatten-Windsor, miembro de la familia real británica y hijo del rey Carlos III, reavivó llamados en Estados Unidos para investigar a quienes pudieron facilitar los viajes y contactos de Epstein. En Washington, el representante republicano Thomas Massie y el demócrata Ro Khanna, quienes impulsaron una ley para forzar la publicación de millones de archivos relacionados con Epstein, pidieron acción al Departamento de Justicia. Massie citó a Pam Bondi, ex fiscal general del estado de Florida, y a Kash Patel, un exfuncionario federal cercano a la administración Trump, para que “actúen”.

Reacciones de sobrevivientes: Familiares y sobrevivientes valoraron la detención en el Reino Unido y criticaron la respuesta en EE. UU. Skye Roberts, hermano de Virginia Giuffre, la mujer que acusó haber sido traficada en 2001 siendo menor y que señaló a Andrew, dijo que el Reino Unido está actuando con más rapidez. Marijke Chartouni expresó frustración porque, según ella, el Departamento de Justicia estadounidense no ha sido igual de decidido.

Qué gana y qué pierde: Gana visibilidad la demanda pública por mayor transparencia en agencias estadounidenses y por la liberación de archivos que podrían esclarecer redes de encubrimiento. Pierden credibilidad las instituciones que parezcan lentas o poco transparentes, y pierden los sobrevivientes si no hay avances judiciales concretos. Para la ciudadanía, el efecto es doble: erosión de confianza en controles institucionales y mayor presión para reformas en fiscalización de viajes y controles fronterizos.

Relevancia para Chile: El caso es relevante como antecedente sobre cómo agencias fronterizas pueden quedar en el centro de investigaciones internacionales. Para víctimas y autoridades chilenas, es una lección sobre la necesidad de protocolos claros de supervisión en aeropuertos y de cooperación internacional en casos de tráfico sexual y abuso por personas con medios para moverse entre países.

Actores clave mencionados: Jeffrey Epstein, CBP (Customs and Border Protection), investigadores federales de EE. UU., The Guardian, Andrew Mountbatten-Windsor (miembro de la familia real británica), Thomas Massie y Ro Khanna (congresistas estadounidenses), Pam Bondi (ex fiscal general de Florida), Kash Patel (exfuncionario federal), Virginia Giuffre y sus familiares.

Si hay ambigüedades: Los documentos no prueban delitos por parte de agentes de CBP, y la información pública no muestra cargos formales contra ellos. Tampoco hay evidencia pública de que el FBI haya investigado a todos los agentes identificados en los correos y mensajes mencionados.