La policía del condado de Berkshire mantiene este viernes un registro en Royal Lodge, la vivienda real en el predio de Windsor, en el marco de la investigación que siguió al arresto del que fuera conocido como príncipe Andrés, Andrew Mountbatten-Windsor. El arresto tuvo lugar el jueves y la investigación es por sospecha de conducta impropia en el ejercicio de un cargo público, según las autoridades.

Andrew Mountbatten-Windsor es hijo de la reina Isabel II y hermano del actual rey Carlos III. Ha negado reiteradamente cualquier implicación en los hechos vinculados al financista Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales y cuya red ha sido objeto de pesquisas en Estados Unidos y otros países.

Las búsquedas iniciales vinculadas al arresto se realizaron en la finca de Sandringham, donde ocurrió la aprehensión, y ahora siguen en Royal Lodge, en la finca de Windsor. Thames Valley Police, la fuerza policial regional que cubre Berkshire, precisó que algunos registros ya terminaron, mientras que seguían otras diligencias.

En el plano institucional surgió tensión sobre quién fue informado antes de la operación. Fuentes indican que ni el rey ni Buckingham Palace, la residencia y oficina administrativa del monarca, habrían sido avisados con antelación. En cambio, el Home Secretary, el ministro del interior del Reino Unido, sí fue alertado poco antes de la detención. Thames Valley negó haber informado al Home Office, pero el National Police Chiefs Council, el consejo que coordina a los jefes de policía del Reino Unido, afirmó que notificó a sus contrapartes operativas en el Home Office con unos 30 minutos de antelación.

El caso ha reavivado el escrutinio público sobre la monarquía y su transparencia. Ed Davey, líder del Partido Liberal Demócrata en Reino Unido, pidió que se priorice la protección de las víctimas de Epstein y que el Parlamento exija mayor transparencia sobre el funcionamiento de la institución monárquica.

La detención también ha reabierto preguntas sobre la exesposa del príncipe, Sarah Ferguson, y sobre el alcance de las investigaciones que, según medios, involucran a varias fuerzas policiales que indagan los vínculos de Jeffrey Epstein. En etapas previas de la investigación en Estados Unidos han surgido conexiones entre la red de Epstein y agentes, empresarios y funcionarios en distintos países, lo que convierte el caso en un asunto transnacional.

Qué sigue: las autoridades anunciaron que continuarán las pesquisas y los registros, y que dejarán que la investigación siga su curso. A escala política, es probable que el Parlamento británico impulse audiencias o solicitudes de información para aclarar protocolos de notificación y responsabilidad institucional.

Por qué importa para Chile y América Latina: más allá del impacto doméstico en Reino Unido, el caso subraya cómo redes criminales con ramificaciones internacionales requieren coordinación entre fuerzas y sistemas judiciales de distintos países. Para Chile esto es relevante porque muestra la necesidad de cooperación transfronteriza en casos complejos de delitos sexuales y de explotación, y refuerza el debate regional sobre transparencia y rendición de cuentas en las élites. Además, el desgaste reputacional de instituciones simbólicas como la monarquía británica tiene efectos en la diplomacia pública y en la percepción internacional que también afectan relaciones y organizaciones bilaterales con países latinoamericanos.

Contexto útil para lectores chilenos: el National Police Chiefs Council es el órgano que agrupa a los jefes de policía en el Reino Unido y actúa como coordinador; el Home Secretary equivale al ministro del interior en otros países. Jeffrey Epstein fue un financiero estadounidense condenado por delitos sexuales, cuyo caso condujo a investigaciones en varias jurisdicciones, incluidas indagatorias federales en Estados Unidos. Como informamos ayer, el expríncipe Andrés fue liberado tras alrededor de 11 horas de detención, pero la investigación sigue abierta y con nuevas diligencias policiales.