El Presidente Gabriel Boric encabezó este miércoles en la comuna de Maule una ofensiva pública contra parlamentarios de la oposición y defendió los avances del gobierno en reconstrucción y vivienda, en la antesala del reinicio del Congreso en marzo. La intervención combinó una actividad territorial y mensajes en redes sociales.

En la mañana compartió un video de una vecina de Punta de Parra, en Tomé, para mostrar gestiones del gobierno tras los incendios de enero. El Mandatario dijo que la casa definitiva entregada por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) ya está en construcción y que la reconstrucción avanza pese a las críticas. Más tarde, durante la entrega de viviendas en Villa Portales, en la comuna de Maule, insistió en la meta del Plan de Emergencia Habitacional: entregar 260.000 soluciones habitacionales antes de terminar el mandato.

El gobierno lanza este contraataque cuando están pendientes iniciativas emblemáticas que corren riesgo de quedar en carpeta, como la ley de sala cuna universal y el programa de financiamiento para la educación superior (FES). El FES busca reemplazar al Crédito con Aval del Estado, conocido por sus siglas como CAE, y su tramitación es una de las prioridades del Ejecutivo.

Boric respondió además a críticas sobre cifras y orígenes de proyectos habitacionales. En su discurso anticipó reproches de la oposición por viviendas heredadas del gobierno anterior, del expresidente Sebastián Piñera, y preguntó retóricamente si debían haber dejado obras a medias. "Permítanme anticiparme a lo que van a decir, porque ya hemos visto cómo las críticas por cualquier cosa, incluso inventos, están en la orden del día", afirmó.

El contexto histórico no es nuevo: los gobiernos en su tramo final suelen intensificar anuncios para asegurar legados, pero también enfrentan cuestionamientos sobre la autoría y la ejecución de proyectos heredados. En ese escenario, quien gana es el ciudadano que recibe una solución habitacional o una reparación tras un desastre; quien puede perder es el Ejecutivo, si la oposición logra instalar dudas sobre la gestión y frenar trámites en el Congreso.

Para la ciudadanía el impacto es directo. La entrega de viviendas y la reconstrucción tras los incendios en las regiones del Maule, Ñuble y Biobío representan alivio inmediato para familias afectadas. En paralelo, la postergación del FES y de la sala cuna universal afectaría a estudiantes y a hogares con necesidades de cuidado infantil, respectivamente.

Políticamente, La Moneda busca dominar la agenda pública antes del retorno legislativo y presionar para que prioridades clave lleguen a votación. La estrategia incluye mostrar obras concretas y apelar al resultado tangible. Sin embargo, la efectividad dependerá de la capacidad del gobierno para convertir anuncios en tramitación legislativa concreta y de la disposición de la oposición a avanzar en acuerdos.

El Congreso retoma sus labores en marzo. Los próximos pasos serán el envío formal de proyectos pendientes, la negociación parlamentaria y la presión pública sobre representantes que deberán decidir si priorizan el despacho de esas iniciativas o las dejan en espera. Para los hogares afectados por catástrofes y para estudiantes, esas decisiones marcarán la diferencia entre recibir soluciones y quedarse a la espera.