Este viernes, en la sede de la Oficina del Presidente Electo (OPE), el futuro ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna, se refirió a la decisión del Departamento de Estado de Estados Unidos que canceló visas oficiales a autoridades chilenas, entre ellas las del ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz.
Pérez Mackenna, quien será el canciller en el gobierno entrante liderado por José Antonio Kast, dijo que no corresponde a su cargo actual pronunciarse sobre medidas del Ejecutivo vigente hasta el 11 de marzo. Señaló que primero necesita conocer «todos los antecedentes» que motivaron la medida adoptada por la administración de Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
La acción del Departamento de Estado, la cartera de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, fue confirmada en parte por las propias autoridades afectadas, según informaron diversos portavoces. En la práctica, la cancelación de visas oficiales limita la capacidad de esos funcionarios para realizar viajes y participar en misiones bilaterales a territorio estadounidense.
Históricamente, Washington ha usado restricciones de visas como una herramienta diplomática para sancionar conductas que considera incompatibles con sus políticas, desde corrupción hasta violaciones de derechos humanos. En ese sentido, la decisión abre un capítulo de incertidumbre en la relación bilateral entre Chile y Estados Unidos que afecta tanto a gestiones técnicas como a la agenda política.
Quien sale perdiendo en lo inmediato es la gestión operativa del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, por la afectación directa a Juan Carlos Muñoz, y también el gobierno saliente, que enfrenta una señal pública de distanciamiento por parte de Washington. El gobierno entrante obtiene, a la vez, un espacio político para reclamar explicaciones y recalibrar la política exterior, si así lo decide, cuando asuma el 11 de marzo.
Pérez Mackenna afirmó que su criterio para la política exterior será la defensa de los intereses de Chile y de todos los chilenos, y se comprometió a hacer «todos los esfuerzos para que la política exterior permita llevar las mejores relaciones con todos los países y renovar un espíritu constructivo y colaborador con todas las naciones». En la práctica, eso implica solicitar información formal al Departamento de Estado y coordinar con la Cancillería que todavía encabeza Alberto Van Klaveren, el actual ministro de Relaciones Exteriores.
El próximo paso será esperar una explicación oficial desde Washington sobre las razones de la suspensión y la reacción del Ejecutivo chileno antes del traspaso de mando. Si no llega una aclaración, la medida podría traducirse en respuestas diplomáticas, revisiones del calendario de relaciones bilaterales o gestos de reciprocidad, con efectos posibles en cooperación, seguridad y comercio entre ambos países.
