A tres semanas del cambio de mando, en el Frente Amplio se abrió una conversación sobre cómo vincular a Gabriel Boric con la vida partidaria tras su salida de La Moneda. La propuesta circula de forma informal entre dirigentes y alcanza a sectores clave de la colectividad.

Históricamente, los expresidentes chilenos suelen mantenerse al margen de la actividad partidaria. Ricardo Lagos, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera no mantuvieron una vida orgánica activa en sus partidos después de dejar la presidencia. En ese contexto, varios militantes proyectan que Boric podría ser la excepción.

En concreto, algunos dirigentes proponen condecorarlo como miembro honorífico del comité central, la máxima instancia de decisión del Frente Amplio. La iniciativa, según fuentes internas, se discute sobre todo dentro de la tendencia Con fuerza y esperanza. Las conversaciones, dicen los entrevistados, han sido informales hasta ahora.

Detrás de la propuesta hay un cálculo político. Algunos temen que si Gabriel Boric compite en las elecciones internas de junio, arrase y potencie la lista vinculada a su sector. En 2024 la lista asociada a su espacio, denominada Juntos seguimos, reunió 4.661 de 12.750 votos en la elección interna, y fue encabezada por el diputado Gonzalo Winter, diputado chileno que representó esa nómina.

La tendencia a la que pertenece Boric, Desbordar lo Posible, se ha desmarcado de la idea. Sus dirigentes sostienen que si el presidente decide integrar el comité central, debería competir como cualquier otro militante y someterse al proceso electoral.

El debate plantea ganadores y perdedores. Un nombramiento honorífico blindaría la influencia de Boric dentro del Frente Amplio, favoreciendo la cohesión del sector más cercano al mandatario. En cambio, otras tendencias perderían capacidad de negociación y podrían acusar falta de igualdad interna, lo que tensionaría la unidad de la izquierda en la recta final del gobierno.

Para la ciudadanía, la disputa tiene efectos concretos. La decisión sobre la participación orgánica de Boric influirá en la capacidad del Frente Amplio de articular una oposición ordenada o de reposicionarse de cara a futuros procesos electorales. También condiciona la percepción pública sobre la calidad democrática interna de los partidos.

En los próximos días el comité central citado para abordar el futuro del Frente Amplio será la prueba de fuego. Quedan por delante las elecciones internas de junio y, sobre todo, la decisión personal de Gabriel Boric, presidente de la República, cuya disposición a competir o aceptar un cargo honorífico determinará el mapa del partido después del 11 de marzo. El resultado tendrá impacto en las mayorías internas y en la estrategia de la izquierda chilena para el periodo que sigue.