Este viernes, la ex empleada doméstica ligada al futbolista brasileño negó de manera tajante las versiones que circularon en medios y redes sociales sobre una demanda laboral. El medio brasileño Metrópoles publicó una nota que atribuía a la cocinera reclamaciones por jornadas de hasta 14 horas, lesiones físicas y una indemnización cercana a 50.000 dólares, pero la mujer salió a aclarar la situación en sus redes.

La protagonista del episodio es Marcela Lermy Mingorance, identificada por la cobertura como la exempleada doméstica de la residencia de Neymar, en Mangaratiba, estado de Río de Janeiro. En un mensaje en Instagram la mujer apuntó directamente a Marcos dos Anjos como quien, según su testimonio, “publicó contenido asociando indebidamente mi imagen a un supuesto proceso laboral. Dicha información es absolutamente falsa y no tiene ningún fundamento en la realidad”. Con esas palabras Marcela negó haber presentado demanda, ni haber exigido pagos o compensaciones por daños.

La pieza divulgada por Metrópoles describía, además, trabajo para más de 150 personas en eventos y una reclamación por gastos médicos y daños morales, y situaba los hechos en la residencia del futbolista en Mangaratiba, Río de Janeiro, Brasil. Estas alegaciones se viralizaron con rapidez y encendieron el debate sobre condiciones laborales en casas de figuras públicas. La versión pública de la ex cocinera, sin embargo, desmiente punto por punto las imputaciones que se le atribuyeron.

El caso se inserta en un paisaje mediático complejo donde la vida privada de celebridades se mezcla con cuestiones laborales y narrativas virales. Neymar da Silva Santos Júnior, futbolista brasileño, vive un momento de atención pública no solo por su carrera deportiva, sino también por su presencia en las plataformas digitales y la discusión sobre su futuro profesional, incluyendo reportes que lo colocan pensando en retirarse al terminar su contrato en diciembre, según notas relacionadas.

Hasta el cierre de esta nota no consta públicamente una rectificación formal del medio que difundió la denuncia, y la mujer insiste en que su nombre fue usado sin su consentimiento. Más allá del caso puntual, la secuencia ilustra cómo las redes pueden amplificar acusaciones y afectar la reputación de trabajadores domésticos y figuras públicas, y abre preguntas sobre la verificación periodística y la protección de fuentes en coberturas de alto impacto.