El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este sábado que elevará a 15% el arancel global aplicado a las importaciones, desde el 10% que había anunciado un día antes, y que el incremento será, según su publicación en la plataforma Truth Social, "de inmediato". La medida fue comunicada tras un fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos que, según la Casa Blanca, restringe la legalidad de su política de gravámenes.
El comunicado oficial no detalló cómo se articulará la subida a largo plazo. El texto original indica que la ley invocada permite incrementar gravámenes hasta un 15% y solo en periodos de 150 días, por lo que existe incertidumbre sobre los pasos administrativos y legales que seguirán en Washington para sostener o ampliar esa política.
La orden ejecutiva y las decisiones anunciadas por la Casa Blanca incluyen, además del arancel global, gravámenes "recíprocos" a socios comerciales y alzas específicas ya anunciadas anteriormente: aranceles adicionales del 25% a México y Canadá, y aumentos de hasta 50% a Brasil y a la India, vinculados por la administración estadounidense a disputas diplomáticas y comerciales previas, como el enjuiciamiento del expresidente brasileño Jair Bolsonaro y la compra de crudo ruso por parte de India.
El escenario abre riesgos para la cadena global de comercio. Economistas y juristas internacionales han adelantado que medidas unilaterales de esta magnitud pueden generar disputas en la Organización Mundial del Comercio, y cambios en las rutas y términos del intercambio que, por ahora, son difíciles de cuantificar. En Washington, el propio Trump criticó al Tribunal Supremo en una conferencia de prensa en la Casa Blanca antes de firmar la nueva orden.
Para Chile la medida tiene varias aristas relevantes. Un arancel global más alto en Estados Unidos podría reducir la demanda por bienes importados y reorientar cadenas de suministro, lo que afectaría a exportadores chilenos de sectores orientados al mercado norteamericano, como frutas frescas, salmón, vino y productos procesados. También existe el riesgo de volatilidad en los precios internacionales de commodities, incluido el petróleo, si las medidas a Brasil y la India tensionan los mercados energéticos, lo que encarecería costos logísticos y de combustible para la economía chilena.
Instituciones chilenas que vigilan el comercio exterior, como ProChile (la agencia estatal de promoción de exportaciones), la Sociedad de Fomento Fabril, y la Cámara de Comercio de Santiago, no han publicado todavía pronunciamientos formales sobre esta última declaración de la Casa Blanca, pero seguirán de cerca las directrices que emitan las autoridades estadounidenses y las respuestas de otros países.
En el corto plazo la principal consecuencia será la incertidumbre: empresas exportadoras y navieras deberán evaluar posibles efectos sobre la demanda y los costos, mientras los gobiernos y tribunales definen límites y respuestas legales. En los próximos días será clave ver si la administración estadounidense concreta cómo aplicará el techo legal del 15% y si otros países anuncian medidas recíprocas o recursos ante organismos multilaterales.
