El Ayuntamiento de Roma informó este lunes que, tras un mes en funcionamiento, el nuevo sistema de acceso de pago a la Fontana di Trevi ya supera las 200.000 entradas registradas desde su puesta en marcha el 2 de febrero de 2026. La medida busca ordenar las aglomeraciones alrededor de la fuente y financiar la protección del patrimonio.
Según el balance oficial, la recaudación ascendió a 435.194 euros, resultado de 229.896 visitantes en ese primer mes. Del total, 217.597 fueron turistas que abonaron la tarifa completa, 3.499 accesos correspondieron a residentes en la capital italiana beneficiados con la gratuidad, y 8.800 casos quedaron exentos por distintos motivos administrativos. La tarifa fija para descender a la zona inferior y lanzar la moneda, la tradición más conocida del lugar, es de 2 euros.
Roberto Gualtieri, alcalde de Roma, Italia, valoró los números y afirmó que la experiencia demuestra que es posible "conjugar la tutela de un monumento extraordinario con su plena usabilidad". El Ayuntamiento sostiene que los fondos permitirán sostener la gratuidad de los Museos Cívicos de Roma para residentes de la ciudad y su área metropolitana, además de financiar labores de mantenimiento y tutela del patrimonio.
La iniciativa responde a años de presión turística: en 2025 Roma recibió más de 9 millones de visitantes, con picos diarios que llegaron a 70.000 personas alrededor de los hitos urbanos. El control de pago se aplica entre las 09:00 y las 22:00 horas, con la excepción de los lunes y viernes, cuando el control comienza a las 11:30 hora local. Fuera de esos horarios, el acceso a la fuente sigue siendo gratuito.
Para quienes viajan desde Chile, la medida cambia la espontaneidad del rito de lanzar una moneda. Dos euros representan un costo menor en el presupuesto de viaje, pero la regulación limita la circulación en el entorno inmediato y obliga a planificar la visita si se quiere vivir la experiencia desde la plataforma inferior.
La discusión sobre cobrar por el acceso a iconos patrimoniales no es nueva en América Latina. En Chile, lugares como Rapa Nui ya aplican controles de ingreso al parque nacional para proteger ecosistemas y patrimonio cultural, y en Perú el manejo de visitas a sitios arqueológicos también se ha regulado por conservación. El caso de la Fontana di Trevi abre así un debate sobre cómo equilibrar el derecho a la experiencia turística con la conservación y la calidad de las ciudades históricas.
El Ayuntamiento de Roma calificó el primer mes como un éxito operativo, pero el verdadero diagnóstico vendrá con la evolución de las cifras y la percepción de residentes y visitantes. En los próximos meses será clave observar si las medidas reducen las aglomeraciones sin desplazar la presión turística hacia otros barrios históricos de la ciudad.