Según Cooperativa, el académico Nicolás Román, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Los Andes, advirtió este sábado que Chile enfrenta una cadena de shocks que seguirá subiendo el costo de vida. Lo dijo en entrevista con El Diario de Cooperativa, en una semana con una nueva alza de los combustibles.
El primer frente es la energía. Según el medio, la quinta alza consecutiva dejó al diésel en paridad histórica con las bencinas. Esto pesa más de lo que parece: Chile consume cerca de 60 millones de litros diarios de diésel, frente a unos 14 millones de gasolinas, según la nota.
La diferencia importa porque el diésel mueve los camiones que llevan casi todo lo que compras. Cuando sube, el alza se traspasa rápido a la economía real, como una gotera que termina mojando toda la casa.
Román atribuye el problema a factores externos. "Hay varias cosas que juegan muy en contra en el caso de Chile y son más bien exógenas", afirmó. Mencionó el conflicto en Medio Oriente, la guerra de Ucrania y la guerra del Golfo Pérsico, donde, según él, se han destruido instalaciones que procesan crudo para transformarlo en diésel.
A eso suma una escasez relativa de diésel y un tipo de cambio que calificó como altísimo. Como referencia, en días recientes el dólar cerró en $993,5 en Chile, su mayor nivel desde abril de 2025, empujado por el petróleo Brent (el crudo de referencia internacional), que llegó a superar los US$113 por barril.
El segundo frente es el clima. Los temporales y el fenómeno de El Niño dañaron caminos, puentes y accesos en la zona centro sur. Eso encarece y demora el traslado de la minería, la madera, los salmones y la agricultura.
Con menos producción y fletes más caros, el académico prevé "alzas paulatinas en todos los precios de los alimentos, producto de que esos alimentos son trasladados en camiones que requieren diésel". En simple, la cuenta del supermercado tendería a subir de a poco.
El tercer efecto llega al crédito. El Banco Central de Chile tiene una meta de inflación de 4% anual, medida con el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Román estima que "nos va a costar muchísimo llegar a eso". La fuente no informa la cifra actual de inflación.
Si los precios no ceden, el Banco Central tendría menos espacio para bajar el costo del dinero. Según Román, eso implica tasas de interés altas, lo que afecta a la clase media en créditos hipotecarios, de consumo y tarjetas.
Consultado por las proyecciones del Gobierno y las reformas para el crecimiento y el empleo, el académico sostuvo que cualquier reactivación genuina requerirá destrabar la inversión privada y recomponer el consumo de las familias.



