La selección chilena cerró un acuerdo para disputar un amistoso frente a Portugal durante la fecha FIFA de junio, en suelo portugués. La firma final del contrato está pendiente, y la confirmación oficial se debería concretar en las próximas horas, según La Tercera.

El partido surge como alternativa tras la cancelación del amistoso con España que estaba programado en Puebla, México. Ese duelo se cayó por problemas de agenda y falta de garantías económicas, explicó Pablo Milad, presidente de la ANFP, Asociación Nacional de Fútbol Profesional. Milad sostuvo que el cruce con España nunca estuvo totalmente asegurado y que la ANFP ya trabaja en partidos en Europa.

El reencuentro con Portugal será el más exigente del calendario anunciado. La última vez que ambos equipos se enfrentaron fue en la semifinal de la Copa Confederaciones 2017 en Rusia, empate 0-0 y La Roja avanzó a la final en lanzamientos penales. El choque en junio complementa la hoja de ruta del área de selecciones: en marzo Chile jugará el FIFA Series contra Cabo Verde y Nueva Zelanda, y en septiembre habrá una gira por Norteamérica ante Estados Unidos y México, según Felipe Correa, gerente de selecciones.

Tácticamente, el amistoso ofrece una prueba de alto nivel para el cuerpo técnico. Será una oportunidad para evaluar variantes en la estructura, probar una pareja de centrales nueva, y definir si La Roja opta por más presión alta o por repliegue y contraataque ante selecciones con mayor posesión. Portugal, equipo que suele alternar control de balón con transiciones rápidas, llega liderado por Cristiano Ronaldo, delantero portugués y cinco veces ganador del Balón de Oro, figura que obliga a ajustes defensivos y a medir la capacidad de choque físico y aéreo de la zaga chilena.

En perspectiva, el amistoso sirve para mantener ritmo competitivo pese a la ausencia de Chile en el Mundial de Norteamérica 2026. Medir a un rival que sí estará en la cita mundialista, y que debutará el 17 de junio según la programación del torneo, permite al staff técnico probar delegados y jugadores que militan en Europa. Para el fútbol chileno esto significa una ventana para que futbolistas jóvenes ganen experiencia internacional y para que la ANFP sostenga la agenda de partidos ante la falta de competencias oficiales.

Si la firma del contrato no se concreta, la ANFP dispone de alternativas en su calendario europeo, pero por ahora el duelo ante Portugal asoma como la prueba más dura del año para La Roja.