Veolia, el grupo francés de gestión ambiental que controla Aguas Andinas, mantiene alrededor de diez proyectos activos en Chile, la mayoría ligados a la gran minería. Quiere más. Sébastien Daziano, vicepresidente senior de Estrategia, Innovación y Desarrollo del grupo, llegó al país el lunes para participar en la Cumbre Empresarial Francia-Chile, que se celebra este martes 23 de junio en Santiago.

El directivo puso sobre la mesa una advertencia directa: si Chile no resuelve su problema hídrico, no habrá crecimiento económico sostenido. "No habrá suficiente agua en el futuro para la población ni para las industrias. Si se quiere tener crecimiento económico en una perspectiva de largo plazo, es necesario abordar desde ahora el desafío hídrico", señaló.

La apuesta del grupo pasa principalmente por la desalación. Veolia ve en Chile un mercado con numerosos proyectos privados en desarrollo y quiere posicionarse como socio tecnológico en esas iniciativas, para luego participar también en su operación. El modelo es la alianza que firmaron el año pasado con Aguas Pacífico para operar la futura planta desalinizadora de Puchuncaví, en la Región de Valparaíso.

El principal obstáculo que identifica Daziano no es técnico ni financiero. Es burocrático. "La pregunta es cuál será la capacidad de las autoridades chilenas para acelerar los permisos y transformar estos proyectos en realidad", planteó el ejecutivo. Según el directivo, existen muchos proyectos privados de desalación en el país, pero su materialización depende de que el Estado agilice los procesos de aprobación.

La expansión de Veolia no se limitará al agua de mar. El grupo también apunta al tratamiento de residuos y a ampliar su participación en el suministro de agua para uso agrícola y consumo humano. En cuanto a fusiones y adquisiciones, Daziano no las descarta, aunque la prioridad declarada es el crecimiento orgánico dentro del mercado local.