En Radioanálisis, Héctor Barría, diputado y jefe de bancada de la Democracia Cristiana (DC), dijo que su partido no aplicará vetos en las negociaciones por la mesa de la Cámara de Diputadas y Diputados. Agregó que no descartaron la posibilidad de apoyar a Pamela Jiles, diputada del Partido de la Gente (PDG), para presidir la testera antes del inicio del nuevo periodo legislativo el 11 de marzo.
A pocos días del cambio de mando y con una conformación congresal más fragmentada, la DC busca posicionarse como referente de centro capaz de tejer acuerdos transversales. Barría explicó que la colectividad avanza en conversaciones con el oficialismo saliente y con el Partido de la Gente (PDG), al que definió como actor clave para inclinar la balanza en la elección de la mesa.
Según el jefe de bancada, las conversaciones con el PDG se intensificaron esta semana y hay expectativa de cerrar acuerdos antes del llamado "plazo fatal". En sus palabras, "actuamos sin ningún tipo de vetos", una postura que contrastó con el quiebre que, dijo, ocurrió cuando el PDG rompió conversaciones con la derecha por exclusiones internas.
Históricamente, partidos de centro han jugado el rol de bisagra en la elección de la testera, permitiendo mayor gobernabilidad cuando los bloques tradicionales no suman por sí solos. En ese contexto, la DC apuesta a sacar ventaja política: gana visibilidad y capacidad de negociación si logra posicionar una presidencia afín o, al menos, moderada.
Quien también sale fortalecido es el PDG, que se convierte en posible kingmaker. La derecha, que asumirá el Ejecutivo con el presidente electo Javier Milei, podría perder influencia sobre la agenda de la Cámara si no logra acuerdos con esos actores. Para los ciudadanos, el resultado define si la próxima legislatura facilitará la tramitación de reformas o, por el contrario, aumentará la fragmentación y la inestabilidad en la agenda pública.
En términos concretos, la presidencia de la Cámara será una pieza clave para la coordinación parlamentaria y la calendarización de proyectos. La negociación seguirá esta semana y la definición llegará antes del 11 de marzo, cuando comience formalmente el nuevo ciclo legislativo. El ganador será quien logre unir a los distintos bloques; el perdedor será quien se aferre a vetos y bloqueos, una dinámica que Barría dice querer evitar.