Abelardo de la Espriella, abogado penalista que se hizo conocido por defender a narcotraficantes y luego se lanzó como candidato de derecha, ganó este domingo la segunda vuelta presidencial en Colombia. Su victoria marcó un giro en el ciclo político del país. Los principales gremios empresariales reaccionaron rápido: respaldo formal, agenda exigente y una preocupación que apareció en todos los comunicados, la seguridad.

La ANDI (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia), el gremio privado más influyente del país, felicitó al presidente electo pocas horas después de conocidos los resultados. El comunicado mezcló optimismo con advertencias. Según la organización, el resultado "envía un mensaje de confianza para los ciudadanos, los mercados y la economía". Pero de inmediato enumeró los desafíos del nuevo gobierno: sostenibilidad fiscal, autonomía energética, sistema de salud y, sobre todo, recuperar el control del territorio nacional frente a la violencia.

Lo que hereda De la Espriella es un país donde la presencia de grupos armados, el narcotráfico y la extorsión deterioraron la inversión privada en regiones enteras. Para los empresarios, la seguridad no es solo un problema de orden público, sino una condición básica para que funcione cualquier modelo económico.

Invest Pacific, la agencia de atracción de inversión extranjera de Cali y del departamento colombiano del Valle del Cauca, fijó sus prioridades con más detalle. La entidad apunta a reactivar proyectos estratégicos en infraestructura, transición energética y exportaciones, impulsando alianzas entre el sector público y el privado.

El mensaje del empresariado va más allá del protocolo. Los gremios acostumbraron a cuatro años de tensión con el gobierno de Gustavo Petro, expresidente de izquierda que impulsó reformas que el sector privado rechazó. La llegada de De la Espriella abre una ventana de colaboración que los gremios quieren formalizar antes del 7 de agosto, cuando el nuevo presidente asuma el mando en Bogotá.