El Decreto 333, que reduce el presupuesto del sector salud, genera alarma en los municipios. Javiera Reyes, alcaldesa de Lo Espejo y vicepresidenta de la Comisión de Salud de la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM), advirtió que sus efectos no se limitarán a la atención secundaria, como aseguró el Ministerio de Salud.
"No creemos que en salud se haga más con menos", afirmó Reyes. La edil explicó que cualquier presión sobre los hospitales termina trasladándose a los consultorios y centros de atención primaria, que ya operan con recursos ajustados.
Los programas más vulnerables serían los de atención domiciliaria y los destinados a personas con Alzheimer o en situación de dependencia. Estos servicios llegan a quienes no pueden trasladarse a un centro de salud y requieren financiamiento estable para funcionar.
Los municipios ya realizan aportes adicionales para cubrir prestaciones que el sistema central no financia completamente. El alza en combustibles, los traslados médicos, los reemplazos de profesionales y la atención en zonas alejadas encarecen los costos cada año, según detalló la alcaldesa.
Reyes advirtió que quienes más sentirán los recortes son los usuarios de la salud pública que dependen de programas especializados. La alcaldesa también pidió revisar el financiamiento per cápita de la atención primaria, un mecanismo que no ha actualizado sus valores en proporción al alza real de los costos del sistema.