Fiscalizaciones recientes detectaron la venta de jarabes para la tos, analgésicos y gotas oftálmicas en locales no autorizados. La pregunta de fondo es quién protege a la persona usuaria cuando un medicamento se comercializa sin control sanitario.
Un medicamento no es un producto cualquiera. Requiere condiciones de almacenamiento, trazabilidad y orientación profesional, porque su eficacia y seguridad dependen de la correcta dosificación, conservación y compatibilidad con otros tratamientos. La Organización Mundial de la Salud, OMS, y el Instituto de Salud Pública, ISP, de Chile señalan que productos mal conservados o sin registro pueden ser ineficaces o considerar riesgos de seguridad, incluidos efectos adversos y reacciones inesperadas.
Cuando la dispensación sale del circuito regulado, se pierde la trazabilidad del lote y la garantía de condiciones de almacenamiento, como temperatura y humedad. También desaparece la orientación de un farmacéutico o farmacéutica sobre dosis, advertencias y posibles interacciones. Eso puede traducirse en empeoramiento de enfermedades que podrían haberse detectado a tiempo, o en reacciones adversas prevenibles.
No es solo un asunto comercial o regulatorio, es salud pública. Las normas que regulan la venta y dispensación buscan precisamente minimizar estos riesgos. Por eso autoridades y expertos proponen reforzar la fiscalización y la coordinación entre el Ministerio de Salud, el ISP y municipalidades, además de campañas de educación sanitaria para que la población reconozca establecimientos autorizados.
Desde el sector privado, Eduardo Poehls, gerente de Asuntos Legales y Corporativos de Farmacias Ahumada, llamó también a prevenir, no solo sancionar, y a que las farmacias actúen activamente promoviendo el uso responsable de medicamentos y facilitando orientación profesional.
¿Qué pueden hacer las personas hoy? Comprar en establecimientos con autorización sanitaria, verificar que el producto tenga registro sanitario del ISP y fecha de vencimiento visibles, exigir receta cuando corresponde y pedir orientación profesional sobre uso e interacciones. Si hay dudas, comunicarse con la Seremi de Salud regional o consultar la plataforma del ISP.
Proteger la salud exige coherencia y compromiso conjunto: autoridades que fiscalicen y comuniquen, establecimientos que cumplan y orienten, y ciudadanía informada que priorice seguridad por sobre conveniencia comercial.
