A un día de subir al escenario de la Quinta Vergara, el humorista venezolano Esteban Düch ofreció una conferencia de prensa en la que repasó su trayectoria y reconoció el efecto que tuvo en su carrera el tropiezo de su compatriota George Harris en la edición anterior del Festival.

Düch dijo que la situación fue, en sus palabras, "un poco agridulce", porque Harris es, según él, "un colega que admiro mucho desde hace mucho tiempo, uno de los fundadores del stand up en Venezuela". Con esa frase, puso voz a una tensión que atraviesa la comedia latinoamericana: la solidaridad profesional frente a la exposición pública en un escenario emblemático.

Su relato contó tanto la admiración como el costo simbólico que implicó aquel episodio para la representación venezolana en Viña. Según Düch, el suceso de 2025 "no fue agradable", pero a la vez abrió puertas para que el público chileno, y en particular quienes lo conocieron en los teloneos y en podcast, le diera una validación que él reconoce como importante en su carrera.

La llegada de Düch a Viña viene tras una década de vida en Chile, una experiencia que, dijo, afinó su humor. Aprendió el oficio "trabajando en el Comedy Restobar", donde entendió el formato del stand up, la regla de tres y el chiste corto. Esa escuela práctica, más la convivencia cotidiana con el público chileno, han moldeado un humor que se siente cercano y que evita burlas que puedan resultar gratuitas, porque él mismo es extranjero.

En la conferencia nombró referentes chilenos a los que admira, y no fueron solo guiños diplomáticos. Citó a Luis Slimming, el comediante chileno que describe como casi un padrino; a Edo Caroe, actor y humorista; a Fabrizio Copano, figura del stand up local; y leyendas como Bombo Fica y Coco Legrand. Con esa lista, dejó claro que su proyecto artístico es una mixtura: técnica aprendida fuera, ecos y afinidades locales.

La anécdota con Harris se transforma aquí en un punto de inflexión. Para Düch, el contraste entre el fallo público de un colega y la acogida que él vivió en los espacios previos al Festival muestra cómo se negocia la legitimidad del humorista latino en escenarios masivos. Su apuesta es la identificación, hablar desde sus vivencias y desde los estereotipos que ha vivido por ser venezolano, más que provocar desde la agresión.

Mañana, cuando se presente en el Festival de Viña del Mar 2026, quedará en escena si ese aprendizaje y esa afinidad con el público chileno logran traducirse en risa sostenida. En un festival que esta edición ha mezclado homenajes y polémicas en noches recientes, la actuación de Düch será también una medida del lugar que hoy ocupa la comedia latinoamericana en la Quinta Vergara.