El Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026, transmitido por Mega entre el 22 y el 27 de febrero, volvió a posicionarse como el gran fenómeno televisivo del verano chileno, con altas concentraciones de audiencia en sus seis noches principales.
Según la medición Cross-Media de Ibope, el certamen registró un promedio de 1.623.459 personas por minuto, y en el cómputo total de alcance acumulado superó los 9,1 millones de espectadores. El jueves 26 de febrero fue la jornada de mayor seguimiento, y el momento de mayor sintonía se produjo durante la actuación de Mon Laferte, con un registro pico de 2.583.904 espectadores. La medición Cross-Media, implementada en abril de 2025, combina audiencias lineales y digitales y sirve como nuevo estándar para comparar registros en la televisión chilena.
Las cifras confirman que la Quinta Vergara sigue siendo un espacio donde convergen lo local y lo global. Además de Mon Laferte, cantante chilena, la parrilla incluyó nombres con arrastre regional como Juanes, cantautor colombiano, y la icónica Gloria Estefan, artista cubana-estadounidense. En distintas noches se alternaron momentos de música y comedia: el humor del imitador chileno Stefan Kramer y la rutina de la humorista Asskha Sumathra activaron picos de conversación en redes, y la banda argentina Ke Personajes aportó energía en el cierre de una de las jornadas.
La segunda noche, con fuerte presencia del rock latino y ritmos caribeños, promedió 1.623.394 personas por minuto y alcanzó un alcance total de 4,5 millones de televidentes, impulsada por la actuación de Juanes. La inauguración, con Gloria Estefan y la intervención emotiva del tenor italiano Matteo Bocelli, promedió 1.572.594 por minuto y llegó a 4,3 millones de personas en alcance total. Como informamos en notas relacionadas, la entrada tardía de Matteo Bocelli y la extensión de algunas presentaciones provocaron críticas públicas sobre el horario de cierre de las jornadas.
Más allá de los números, el festival opera como un espejo de la escena cultural latinoamericana: mezcla artistas consagrados, homenajes a referentes nacionales y momentos virales que trascienden la transmisión lineal. Para Mega, la performance de Viña refuerza su capital simbólico y comercial; para el público, confirma la capacidad del certamen para articular memoria, espectáculo y debate sobre los formatos televisivos.
Queda por ver cómo influirán estas cifras en la programación de verano y en la discusión sobre duración de los shows y horarios, temas que ya han sido objeto de reclamo ciudadano. Mientras tanto, Viña 2026 deja registros que reavivan la pregunta clásica: qué significa hoy, en Chile, congregarse alrededor de la televisión en vivo frente a la fragmentación de audiencias digitales.