En la noche del lunes 23 de febrero, Bomba Estéreo subió al escenario de la Quinta Vergara para la segunda jornada del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar, en una presentación que mezcló su repertorio emblemático con imágenes de tribunas con espacios vacíos.

La banda colombiana, liderada por Li Saumet, interpretó temas como Fuego, Soy Yo, El alma y el cuerpo, y su versión de Ojitos Lindos, canción en la que Saumet colaboró con el puertorriqueño Bad Bunny. A pesar de la cuota artística, en redes sociales circularon videos que mostraban sectores del anfiteatro con escasa concurrencia cuando los colombianos estaban en tarima.

El portal Bío Bío, medio digital chileno, atribuyó la baja asistencia a factores organizativos del festival. Usuarios en plataformas sociales señalararon que los horarios extendidos, con shows que se alargaron hasta la madrugada, y el orden del cartel, dificultaron que el público permaneciera en la Quinta Vergara. Como antecedente, Matteo Bocelli, el cantante italiano que abrió la programación, subió a las 02:53 de la madrugada en una jornada criticada por el horario tardío.

Esa misma noche, el dúo británico Pet Shop Boys, formado por Neil Tennant y Chris Lowe, ofreció una actuación que llenó el anfiteatro y recibió tanto la Gaviota de Plata como la Gaviota de Oro, los galardones que entrega la organización del festival a las actuaciones destacadas. Varios espectadores opinaban que ubicar a Bomba Estéreo como acto de cierre, en vez de a Pet Shop Boys, fue un error de programación que afectó la asistencia.

Pese al panorama de entradas sin completar, Bomba Estéreo no se fue con las manos vacías. En sus historias de Instagram, Li Saumet, vocalista de Bomba Estéreo y compositora colombiana, mostró la Gaviota de Oro que recibió tras su concierto, acompañada del texto "Gracias Viña!".

La escena en Viña vuelve a exponer tensiones entre la tradición del festival como escaparate internacional y las lógicas actuales de público y consumo cultural en América Latina. Para una banda latinoamericana con alcance continental, la entrega de una Gaviota de Oro confirma reconocimiento artístico, pero las discusiones sobre programación y horarios dejan en evidencia que la logística del evento condiciona también la recepción del público.

Queda por ver si la organización del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar ajustará su parrilla y horarios en próximas jornadas para equilibrar propuestas internacionales y audiencias, y cómo este episodio repercutirá en la valoración de los artistas latinoamericanos presentes en la edición 2026.