Los centros de votación de Brasil abrieron este domingo a las 08.00 hora local para las elecciones presidenciales, legislativas y regionales. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, busca la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro, de 45, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Según informó BioBioChile, están convocados unos 158,7 millones de votantes, 2 millones más que en 2022. Además de la fórmula presidencial, elegirán a los 27 gobernadores, a los 513 diputados, dos tercios del Senado y las asambleas legislativas regionales. Las mesas cierran a las 17.00.
El Tribunal Superior Electoral (TSE), organismo que administra los comicios en Brasil, informó que São Paulo es el mayor colegio electoral, con más de 34 millones de electores (21%). Le siguen Minas Gerais, con más de 16 millones, Río de Janeiro, con casi 13 millones, y Bahía, con 11 millones.
La votación se realiza en medio millón de urnas electrónicas repartidas en 92.000 locales de los 5.570 municipios del país. Casi 919.000 personas se inscribieron para votar desde el extranjero, un alza de 32% respecto de 2022. Gracias al sistema electrónico, usado hace 30 años, los resultados se conocerían en pocas horas.
Si ningún candidato supera la mitad de los votos válidos, los dos más votados irán a segunda vuelta el domingo 25 de octubre. Las encuestas muestran a Lula adelante, aunque sin margen suficiente para ganar de inmediato. Datafolha le dio 45% contra 42% de Bolsonaro, mientras que Quaest registró 39% y 34%, con un empate de 42% en un eventual balotaje.
Un sondeo de CNT/MDA situó a Lula, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), con 43,1%, frente a 38% de Bolsonaro, del Partido Liberal (PL, extrema derecha). Considerando sólo votos válidos, el mandatario llegaría a 47,8%, a 2,2 puntos de evitar el balotaje. Hay 13 candidatos en total.
La campaña estuvo marcada por escándalos de corrupción, insultos y noticias falsas, y los dos favoritos no participaron en ningún debate. En su cierre en São Paulo, Lula llamó a su rival "un jefe de pandilla". Bolsonaro, en cambio, acusó a jueces del Supremo Tribunal Federal de actuar como "agentes políticos" de Lula y pronosticó una victoria en primera vuelta.
En lo económico, el próximo gobierno, que asumirá el 1 de enero de 2027, heredará una deuda pública del Gobierno General sobre el 90% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), según publicó La Tercera. La economía creció 2,3% el año pasado, la inflación llegó a 4,4% en 12 meses a junio y el desempleo, a 5,6%.
La consultora británica Oxford Economics estima que Lula aplicaría un ajuste fiscal gradual con más impuestos. Un triunfo de Bolsonaro, en cambio, traería recortes de gasto más rápidos, con mayor costo para el crecimiento y una posible recesión breve.
Para Chile y la región, la elección define el rumbo de la mayor economía sudamericana y la suerte de uno de los pocos gobiernos de izquierda que quedan, tras el giro a la derecha en Argentina, Bolivia, Perú, Chile y Colombia. Una victoria de Bolsonaro completaría ese mapa. Si Lula se mantiene, conservaría un contrapeso progresista en Sudamérica.
El TSE comenzará a difundir los primeros boletines oficiales apenas cierren las mesas, y en 2022 Lula ganó por apenas 1,8% de los votos válidos.