El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, encabezó este sábado un masivo acto de cierre de campaña en São Paulo, el mayor colegio electoral del país. El Partido de los Trabajadores (PT), su agrupación, bautizó la jornada como "el último baile".
Según informó CNN Chile, con base en la agencia EFE, el mandatario de 80 años busca un cuarto mandato no consecutivo. Los comicios de este domingo 4 de octubre definirán además 27 gobernadores estatales, un tercio del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados, de acuerdo con La Tercera.
Miles de personas vestidas de rojo, el color del PT, se reunieron en la Avenida Paulista con banderas y accesorios con el rostro de Lula. La caravana partió una hora y media después del inicio de la música, con la llegada del líder progresista a bordo de un camión de sonido.
Lo acompañaron el exministro de Hacienda Fernando Haddad, candidato a gobernador del estado de São Paulo, y las exministras Marina Silva (Ambiente) y Simone Tebet (Planificación), ambas candidatas al Senado.
Con la voz gastada tras una semana de uno o dos mítines diarios, Lula llamó a votar "con mucha tranquilidad". Planteó que de un lado están "la democracia y la soberanía" y del otro, "la barbarie y la corrupción". "A partir de esta caminata, nadie descansa", agregó.
La estrategia oficialista apunta a reducir la abstención, históricamente elevada en Brasil. Su rival, el conservador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, concentra sus esfuerzos en captar el voto de otras fuerzas de derecha.
Entre los asistentes, la palabra más repetida fue soberanía. Anelisa Barreto, de 39 años, dijo a EFE que un triunfo de Bolsonaro significaría "el entreguismo a Estados Unidos". Geová Tavares, bancario de 61 años, acusó al candidato opositor de ser aliado de Donald Trump.
Para Chile y la región, la elección define la conducción de la mayor economía sudamericana y su postura frente a Washington, en un ciclo político donde la derecha ha ganado terreno en el continente.
Los propios militantes admitieron que el escenario podría derivar en un balotaje ajustado. Si ningún candidato supera la mitad de los votos, la segunda vuelta sería el 25 de octubre.