Este domingo, 158 millones de brasileños están convocados a elegir presidente para el período 2027-2031. La disputa se concentra entre el actual mandatario, Lula da Silva, del izquierdista Partido de los Trabajadores, y el senador Flávio Bolsonaro, del derechista Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022).
Según informó BioBioChile, ambos protagonizaron una campaña áspera, con acusaciones cruzadas de corrupción. Lula llamó a su rival "traidor, imbécil y cobarde" y lo acusó de buscar una intervención estadounidense en Brasil. Flávio dijo que Lula parecía el "jefe" del Primer Comando de la Capital (PCC), la mayor organización criminal de Brasil, después de que el mandatario se opusiera a que Washington la clasificara como grupo terrorista.
Además del presidente, se eligen 27 gobernadores, 54 senadores y 513 diputados federales, entre otros cargos. Hay 13 candidaturas presidenciales. Si nadie supera el 50%, habrá segunda vuelta el 25 de octubre, y el ganador asumirá el 1 de enero de 2027.
Lula, que cumplirá 81 años en octubre, busca su cuarto mandato. Flávio, de 45 años, compite porque su padre quedó inhabilitado mientras cumple una condena por intento de golpe de Estado.
Las encuestas finales, recopiladas por Ex-Ante, muestran un escenario estrecho. Datafolha da 42% a Lula y 38% a Bolsonaro en primera vuelta; AtlasIntel, 45,3% contra 42,2%; Nexus/BTG Pactual, 42% contra 37%, y Quaest, 39% contra 34%. VoxBrasil es la excepción, con una leve ventaja para Bolsonaro: 41,2% contra 40,8%.
En un balotaje no hay consenso. Datafolha proyecta 48% para Lula y 45% para Bolsonaro, mientras AtlasIntel marca 47,7% para Bolsonaro y 47,6% para Lula, un empate técnico. Quaest prevé 42% para cada uno. Los analistas creen que decidirán los independientes, las mujeres de ingresos medios y los jóvenes en estados bisagra como Minas Gerais.
La elección importa para la región: Brasil es la principal economía y el país más poblado de América Latina. También pone a prueba a la izquierda tras los triunfos de la derecha en Bolivia, Chile, Perú y Colombia durante el último año.
Chile apareció en la campaña de ambos. Flávio Bolsonaro viajó en marzo a la investidura de José Antonio Kast, elogió su triunfo y dijo esperar que "esos buenos vientos" llegaran pronto a Brasil. En la emisora Band criticó a Lula por no asistir y afirmó que este prefiere asociarse con "países dominados por grupos terroristas". Ante 24 Horas describió a Kast como "alguien que piensa como nosotros".
Lula, en cambio, no ha marcado distancia pública con el nuevo gobierno chileno. En enero se reunió con Kast, entonces presidente electo, durante cerca de hora y media en Panamá. Ahí acordaron cooperar contra el crimen organizado y en infraestructura. Lula destacó que el programa Rutas de Integración Sudamericana prepara dos corredores bioceánicos que usarán puertos chilenos.
En junio, tras un encuentro en la cumbre del Mercosur en Asunción, Paraguay, Lula se comprometió a ampliar las inversiones bilaterales y destacó el creciente flujo de turistas brasileños a Chile. También invitó a Kast a visitar Brasil en 2026.
El vínculo más directo de Lula con Chile fue el apoyo de su gobierno, junto con México, a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU, que finalmente fue retirada. Para La Moneda, el resultado del domingo, o de un eventual balotaje el 25 de octubre, definirá si esa agenda de corredores e inversiones sigue con el mismo interlocutor.
