La Policía Federal argentina informó el decomiso de más de 25 kilos de cocaína en dos operativos realizados en las provincias del norte, Salta y Santiago del Estero. En el operativo en Santiago del Estero, un control sobre la Ruta Nacional 34, a la altura de Pozo Hondo, detuvo un ómnibus de larga distancia que viajaba desde Orán, en la provincia de Salta, con destino a la ciudad de Córdoba. Un binomio cinotécnico, con el can detector de narcóticos llamado Yana, marcó un compartimiento bajo el vehículo donde se encontraron dos cajas con 12 “ladrillos” que dieron positivo en pruebas de campo y pesaron 14 kilos. El juez de turno ordenó la detención de el conductor, dos choferes y una coordinadora, y el secuestro preventivo del ómnibus para una revisión en sede policial.
Los detalles del segundo operativo en Salta no están completos en los reportes públicos consultados, solo se precisa que, sumadas ambas intervenciones, el total supera los 25 kilos. Ante esa falta de información, no es posible ofrecer cifras desagregadas ni identificar a los presuntos implicados en la segunda intervención.
Este tipo de incautaciones ilustra una tendencia regional: el uso de transporte de pasajeros y compartimentos ocultos para mover cargamentos hacia el sur y hacia puertos, aprovechando la extensa red vial del Cono Sur. Organizaciones como InSight Crime han documentado cambios en las rutas y en las tácticas de los grupos vinculados al narcotráfico, mientras países de la región —por ejemplo Ecuador— endurecen operativos y en México se observan episodios de violencia vinculados a disputas entre bandas. En este marco, la lucha contra el tráfico se apoya en mecanismos de cooperación multilaterales, como CICAD, la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas de la Organización de los Estados Americanos, y en intercambios de inteligencia a través de Interpol, la organización internacional de policía.
Reacciones formales en Argentina se limitaron por ahora a la acción judicial y al secuestro de los vehículos. No hubo comunicados públicos de la empresa de transporte mencionada en los informes. Tampoco se registran por ahora imputaciones formales más allá de las detenciones iniciales, pendiente del avance de la investigación fiscal.
Para Chile, el caso es relevante por varias razones prácticas. Las provincias norteñas argentinas, próximas a Bolivia y Paraguay, forman parte de corredores que pueden alimentar rutas hacia puertos atlánticos o, en ocasiones, desviar tránsito hacia el Pacífico. Si la presión policial en ciertos tramos obliga a los traficantes a cambiar de rutas, podría aumentar el riesgo de intentos de envío a través de puertos y aduanas chilenas. En Chile, el Servicio Nacional de Aduanas y la Policía de Investigaciones, a través de su unidad antinarcóticos, son las instituciones llamadas a intensificar controles y coordinación internacional. Puertos como San Antonio y Valparaíso y los pasos fronterizos norteños deben seguir siendo puntos de vigilancia prioritaria.
En términos comparativos, un decomiso de más de 25 kilos es significativo a nivel operativo en controles viales, pero no equivale a los cargamentos de mayor escala que en ocasiones alcanzan cientos de kilos o toneladas interceptados en puertos. Aun así, revela modalidades persistentes de ocultamiento y la necesidad de coordinación entre fiscalías, fuerzas policiales y aduanas en la región. Seguiremos actualizando la cobertura cuando se publiquen las actas judiciales y las precisiones del operativo en Salta.

