Desde que arrancó el Mundial 2026, uno de los temas más discutidos no es un gol ni una expulsión: es una pausa. Cada vez que el árbitro detiene el encuentro a la mitad de cada tiempo para el cooling break, como se denomina a la pausa de hidratación obligatoria, las tribunas responden con silbidos y confusión.
La medida fue implementada por la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) para proteger a los futbolistas del calor del verano norteamericano. El torneo se disputa en junio y julio en estadios de Estados Unidos, México y Canadá, donde las temperaturas pueden ser extremas. La lógica es directa: tres minutos de hidratación por tiempo para evitar golpes de calor y mantener el rendimiento físico de los jugadores durante los 90 minutos.
El problema, para muchos hinchas, es que estas pausas son obligatorias sin excepción. No importa si llueve, si las temperaturas son moderadas, o si el partido se juega en un estadio cerrado con aire acondicionado: el árbitro detiene el juego igual. Eso ha generado una ola de críticas en redes sociales y en los propios estadios, donde los aficionados han respondido con pifias al momento de la interrupción.
El rechazo tiene raíces culturales claras. El fútbol es, entre los deportes más populares del mundo, el que menos pausas tiene por diseño. Un partido son 90 minutos con interrupciones acotadas por faltas, goles y, desde hace algunos años, revisiones del VAR (Video Assistant Referee, el sistema de videoarbitraje). Agregarle descansos fijos cada 45 minutos lo acerca, en la percepción de muchos, al fútbol americano o al básquetbol, deportes donde las pausas frecuentes son parte de su identidad.
Las críticas no vienen solo desde las tribunas. Mauricio Pochettino, el técnico argentino que dirige a la selección de Estados Unidos en este torneo, expresó sus reservas sobre la medida y señaló que solo la considera justificada cuando las condiciones climáticas lo exigen de verdad.
La FIFA estandarizó los cooling breaks para esta edición del Mundial tras aplicarlos de forma más flexible en torneos anteriores. La organización no ha dado señales de revisar la medida para los partidos que restan, incluidos los de la fase eliminatoria.

