Noruega está en octavos del Mundial 2026 y tiene al mundo hablando, tanto de su fútbol como de cómo celebra sus goles. La victoria 3-2 sobre Senegal, este martes, dejó al seleccionado escandinavo liderando el Grupo I con seis puntos y la clasificación asegurada.

Erling Haaland fue el protagonista del partido. El delantero del Manchester City, referente del fútbol europeo en los últimos años, convirtió en dos ocasiones y sostuvo al equipo cuando Senegal intentó voltear el marcador. Los africanos acortaron distancias dos veces y pusieron en tensión el tramo final, pero Noruega aguantó.

El resultado importa. Pero lo que más circula en redes sociales tiene otra forma: los jugadores noruegos alineándose después de cada gol, con los brazos moviéndose en sincronía hacia adelante, como si remaran un drakkar, la embarcación de madera de los antiguos pueblos vikingos del norte de Europa. El ritual nació dentro del camarín durante la preparación para el torneo y en pocas semanas se transformó en el festejo más reconocible del Mundial.

Martin Odegaard, capitán del seleccionado y figura del Arsenal de la Premier League inglesa, encabeza la celebración. La idea apunta al núcleo de la identidad noruega: la conexión histórica con el mar, con las expediciones vikingas, con el sentido colectivo de un país que cuando compite en el máximo escenario del fútbol no lo hace por partes, sino todo junto.

Noruega define su rival de octavos al cierre de la fase de grupos. Los escandinavos avanzan líderes del Grupo I con seis puntos, con Haaland como su artillero principal y el 'Remo Vikingo' como su sello de identidad en este Mundial.