Brasil llegó a los octavos de final del Mundial 2026 con el sello que ha marcado su campaña: sufriendo hasta el límite. La Canarinha remontó el 1-0 inicial de Japón y selló la clasificación con el gol de Gabriel Martinelli en el quinto minuto del tiempo añadido.

El partido fue, durante gran parte de su desarrollo, un reflejo de las limitaciones del equipo de Carlo Ancelotti, el técnico italiano que dirige a Brasil desde 2024. La Canarinha monopolizó la posesión desde el inicio, pero el dominio territorial no se tradujo en ocasiones claras. Bruno Guimaraes, Lucas Paquetá y Vinícius Júnior circularon el balón sin encontrar los espacios necesarios para romper el orden defensivo japonés.

Hajime Moriyasu, el seleccionador nipón, diseñó un plan que funcionó durante más de una hora. El bloque japonés se instaló bajo, con las líneas compactas y ayudas permanentes sobre los extremos brasileños. Matheus Cunha, el delantero brasileño, intentó dos veces desde fuera del área y Vinícius Júnior también recurrió al remate lejano, pero el arquero Ayumu Suzuki respondió sin mayores dificultades.

El golpe llegó a los 29 minutos. Kaishu Sano, el volante japonés, recuperó el balón en la mitad de cancha, aceleró sin encontrar oposición y remató esquinado para establecer el 1-0. Ningún mediocampista brasileño logró frenar su avance, y Alisson Becker, el portero del Scratch, quedó sin opciones. Poco antes, el mediocampista Casemiro había recibido tarjeta amarilla por una infracción sobre el extremo Junya Ito, lo que le entregó a Japón un peligroso cobro de pelota detenida.

De acuerdo con lo publicado por La Tercera, Ancelotti ajustó su propuesta para el segundo tiempo y la reacción brasileña llegó. El Scratch igualó en el complemento y presionó sobre el arco japonés en busca del triunfo. El cuadro de Moriyasu resistió con el mismo rigor con el que había administrado la ventaja, y cuando el partido se encaminaba a la prórroga, Martinelli apareció para definirlo con un remate que no dio opciones al portero nipón.

El tanto del delantero brasileño en el quinto minuto de los añadidos le dio la clasificación a los octavos de final. Brasil enfrentará a su próximo rival con interrogantes ofensivas: la posesión existe, pero falta profundidad. El triunfo 3-0 ante Haití en la fase de grupos y este agónico 2-1 ante Japón perfilan a una Canarinha que avanza en el torneo sin mostrar todavía su mejor versión.