Para Bélgica, el Mundial 2026 estuvo a punto de terminar de la peor manera posible. Con el marcador en 0-2 y el reloj marcando el minuto 85, los "Diablos Rojos", como se conoce al seleccionado belga, parecían listos para despedirse del torneo con las manos vacías. Lo que vino después es el tipo de historia que los mundiales destilan para la eternidad: una remontada feroz, un empate agónico y un penal en la prórroga que sepultó las esperanzas de Senegal.
Durante la mayor parte del encuentro, disputado este miércoles en el estadio Lumen Field de Seattle, el combinado africano mostró el ADN competitivo que lo consolida como referente del fútbol en ese continente. Los "Leones de la Téranga", como se conoce popularmente al seleccionado senegalés, dominaron con solidez y pusieron en aprietos a una Bélgica que tardó demasiado en despertar. Dos goles de diferencia con apenas cinco minutos por jugar parecían más que suficientes para cerrar el partido.
Pero Romelu Lukaku y Youri Tielemans tenían algo que decir. El primero encendió la mecha cuando el resultado parecía consumado, el segundo la completó para forzar el tiempo suplementario. Ya en la prórroga, Tielemans volvió a aparecer para convertir el penal que le entregó a los belgas el pasaje a la siguiente fase con un marcador final de 3-2.
La clasificación llega después de una fase de grupos en que Bélgica avanzó como ganadora del Grupo G, con una victoria sobre Nueva Zelanda que parecía haber disipado las dudas sobre el rendimiento del equipo. Este partido ante Senegal reavivó todas las preguntas. Ganar tan cerca del abismo puede ser tanto una señal de carácter como una advertencia sobre la fragilidad defensiva del equipo, que tendrá que mostrar una versión más sólida antes de los cuartos de final del Mundial 2026.