Según La Tercera, el senador del Partido Socialista (PS) Juan Luis Castro tomó distancia este miércoles de una eventual tercera candidatura presidencial de la expresidenta Michelle Bachelet. A su juicio, otra postulación suya no ayuda a generar nuevos liderazgos en la izquierda.
Castro, senador por la Región de O'Higgins, habló en el pódcast Cómo te lo explico con las periodistas Mónica Rincón y Paula Catena. Hasta ahora, ningún otro medio ha confirmado los dichos.
El parlamentario reconoció a Bachelet un "rol indiscutible en articular". Sin embargo, cuestionó sus señales: "Deja siempre una cosa goteando. No la voy a calificar de ambigua, pero sí creo que deja interrogantes para adelante".
Para Castro, el PS debe tener carta propia y no cedérsela "al Frente Amplio ni a los comunistas, ni a otros". También sostuvo que es "muy anticipado decir que el socialismo ya tiene candidata presidencial para el 2030". Y agregó: "Sería ideal que hubiera renovación, que hayan nuevas figuras".
El senador describió un "tándem político" entre Bachelet y el presidente Gabriel Boric, cuya tarea, dijo, es unir a los distintos sectores. Pero descartó una nueva postulación del mandatario. "No debiéramos ir por un Boric 2030", afirmó. Según Castro, el Frente Amplio (FA) "tuvo su momento" y Boric erró al apostar todo al primer proceso constituyente, que fracasó.
Castro dijo además que apoyaría a un candidato socialista que compita directamente en primera vuelta, porque cree que las primarias perdieron fuerza como predictor de resultados. También se preguntó por qué Bachelet no respaldó en forma explícita a Carolina Tohá (PPD) en la última presidencial. A su juicio, la expresidenta prefería a la exministra comunista Jeannette Jara.
Mencionó otra "herida" en el PS: la solicitud a la presidenta del partido, Paulina Vodanovic, de quitar una foto junto a Bachelet durante los 10 días en que Vodanovic fue precandidata.
El segundo frente fue con Tohá, exabanderada del Socialismo Democrático. La exministra sostuvo que el exlautarista Juan Aliste Vega no debió morir en la cárcel, y que tampoco deberían hacerlo los condenados por violaciones a los derechos humanos. Castro discrepó. Afirmó que esos condenados deben morir encarcelados y que la distinción de Tohá "no es apropiada ni ajustada" al carácter de los delitos de lesa humanidad.
Fue más allá. Planteó que el indulto "ya no debiera existir a estas alturas", porque, según dijo, se ha prestado para "abuso de carácter político" y se alejó de su sentido original, pensado para enfermos terminales.

