Masud Pezeshkian, presidente de Irán, apareció en público este domingo y afirmó que las Fuerzas Armadas iraníes continuarán su contraofensiva, en medio de nuevas operaciones sobre la capital, Teherán.

El Ejército israelí informó del lanzamiento de oleadas adicionales de bombardeos dirigidas al “corazón” de Teherán, en represalia y como continuación de la escalada que siguió a la operación israelí y estadounidense en la que, según reportes citados por los actores involucrados, murió el ayatolá Alí Jameneí, el líder supremo de Irán.

En su primera intervención pública desde el inicio de la guerra, Masud Pezeshkian, presidente de Irán, sostuvo que "Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán están actuando y seguirán actuando con firmeza para destruir las bases de los enemigos, y los frustrarán como siempre". La cadena estatal iraní difundió su mensaje, que subraya la intención de Teherán de mantener ataques contra objetivos israelíes y contra bases de Estados Unidos en la región.

Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó en una entrevista que la operación para derrocar al régimen iraní va "más rápida de lo previsto". En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dijo en un videomensaje que la ofensiva israelí en Irán aumentará de forma significativa "durante los próximos días" y habló desde la Kiriá, una de las principales bases de la unidad de Inteligencia del Ejército israelí situada en Tel Aviv.

Las cifras de víctimas reportadas muestran el impacto humanitario inmediato de la escalada. El gobernador de Minab, Mohammad Radmehr, informó que el ataque israelí del día anterior contra una escuela primaria femenina en la ciudad iraní de Minab dejó 148 muertos, en su mayoría niñas. Las autoridades de Emiratos Árabes Unidos anunciaron la muerte de 3 personas y 58 heridos leves por ataques iraníes contra ese país. En Israel, un misil impactó en Beit Shemesh, cerca de Jerusalén, provocando 9 fallecidos.

La confrontación entre Israel, Irán y Estados Unidos tiene ya efectos que exceden el teatro militar. El ataque a instalaciones en Teherán y la respuesta iraní sobre bases estadounidenses elevan el riesgo de una regionalización del conflicto, con implicaciones sobre el tránsito marítimo en el golfo Pérsico y el Mar Rojo, y sobre los precios internacionales del petróleo y de la energía.

Para Chile y América Latina, aunque la confrontación ocurre a miles de kilómetros, las consecuencias pueden ser tangibles: una escalada prolongada tiende a presionar los precios internacionales del crudo y los combustibles, lo que podría alimentar la inflación importada en economías abiertas como la chilena. Además, el deterioro de la seguridad en rutas comerciales clave puede afectar cadenas de suministro globales y costos logísticos.

A medida que avancen las próximas jornadas, las prioridades serán la contención de daños a civiles, la protección de instalaciones críticas en la región y la respuesta diplomática internacional. La incertidumbre sobre la duración y la posible ampliación del conflicto mantiene a los gobiernos y mercados en alerta, mientras la comunidad internacional evalúa vías para evitar una guerra más amplia.