Petroperú informó en el comunicado N° 009-2026 que la suspensión del transporte de gas por el gasoducto de Camisea y la inestabilidad en Medio Oriente han provocado un aumento de la demanda y de los precios de combustibles en Lima y Callao.

La compañía precisó que la menor disponibilidad de Gas Natural Vehicular, GNV (Gas Natural Vehicular, el gas usado para vehículos), llevó a más camiones cisterna hacia sus plantas de venta, obligando a reforzar las operaciones logísticas. En ese contexto dijo que mantiene el despacho de GLP (gas licuado de petróleo), gasolinas y diésel, y que hasta la fecha ha logrado sostener el suministro de gasolina premium pese a la alta demanda.

Petroperú también explicó que está abasteciendo a una generadora eléctrica bajo la modalidad de reserva fría, es decir, combustible guardado para activar plantas cuando hay necesidad del sistema. Según la empresa, esa entrega ayuda a la estabilidad del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional, el mecanismo que coordina la generación y el consumo de energía en Perú.

La estatal subrayó que participa en el mercado mediante la refinación y la distribución desde sus plantas a nivel nacional, pero que no cuenta con grifos propios para la venta directa al público. Eso significa que vende a mayoristas y distribuidores, y son esos operadores independientes los que atienden al consumidor final en estaciones de servicio.

En diálogo con Infobae Perú, Víctor Murillo, exviceministro de Hidrocarburos de Perú, recordó que la decisión de no operar estaciones se adoptó en la década de 1990. Desde entonces Petroperú comercializa a través de socios independientes agrupados en la red “Petrored”, que funciona como una franquicia: la refinería vende al por mayor y cada grifo fija su precio sumando transporte y su margen.

Murillo y la empresa coinciden en un punto práctico para el consumidor: por ley las empresas mayoristas deben publicar sus precios, pero el precio que ves en la bomba lo determina el operador del grifo. Es como comprar manzanas en cajas: si la empacadora vende a un distribuidor, el precio en la feria lo pone el vendedor local según sus costos.

Las refinerías de Petroperú, entre ellas Talara y Conchán, son las plantas desde donde se hace la entrega a mayoristas. Talara es la más moderna, según la propia compañía, lo que en la práctica reduce ciertos costos de producción, pero no elimina la cadena de intermediación que termina marcando el precio al consumidor.

Petroperú pidió consumo responsable y dijo que hace los mayores esfuerzos para atender la demanda, siguiendo las recomendaciones de las autoridades en el actual contexto de restricción energética. Queda claro que, mientras persista la menor oferta de GNV por el gasoducto de Camisea o si la tensión global en Medio Oriente se agrava, los precios en las estaciones podrían seguir fluctuando, porque esos factores actúan sobre la oferta, y los grifos independientes ajustan el precio final.

Para los usuarios chilenos que siguen el caso, la lógica es familiar: una refinería que vende al por mayor no siempre controla el precio en la bomba; ahí entran costos logísticos locales y márgenes de cada estación. En Perú, los próximos pasos a observar son la reanudación del transporte por Camisea y la evolución de la oferta internacional de combustibles, que serán los principales determinantes del precio en la calle.