Tras el discurso de apertura de Javier Milei, presidente de Argentina, y un breve período de sesiones extraordinarias, el Gobierno fijó para el próximo lunes en Casa Rosada una reunión de coordinación para ordenar su agenda legislativa. La cita busca definir los proyectos prioritarios que el Ejecutivo enviará al Congreso en esta primera etapa.

La convocatoria la lidera Manuel Adorni, jefe de Gabinete, y asistirá la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor presidencial Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. La presencia del ministro de Economía, Luis Caputo, aún no está confirmada, porque suele intervenir cuando hay debates con impacto fiscal.

El oficialismo, La Libertad Avanza, dispone de una mayoría amplia en ambas cámaras, y pretende aprovechar esa ventaja numérica para acelerar envíos y votaciones antes de las elecciones del año próximo. Dos fuentes de la mesa política dijeron a Infobae que el objetivo central será plantear «el primer paquete de reformas» y consensuar el temario, con un envío previsto para la última semana de marzo o las primeras de abril.

Este escenario abre dos dinámicas políticas opuestas. Por un lado, una mayoría disciplinada puede imponer la agenda y aprobar cambios con rapidez. Por otro lado, las tensiones internas, visibles en los últimos días, pueden complicar la coordinación. En particular, se mencionan fricciones entre el sector cercano a Karina Milei, denominado karinismo, y el entorno del asesor Santiago Caputo, llamado caputismo. Uno de los episodios recientes fue el desplazamiento de autoridades en el Ministerio de Justicia, atribuido a estas disputas.

Históricamente, gobiernos con mayorías legislativas han intentado cerrar procesos de reforma antes de los comicios, para fijar la dirección política y económica. En ese juego, quien gana es el oficialismo si logra unidad y velocidad; quien pierde es la oposición, que enfrenta menos herramientas para frenar proyectos. El ciudadano común puede ver cambios rápidos en regulaciones, gastos o mercados, y también mayor incertidumbre si los proyectos no contienen evaluaciones técnicas claras.

En lo concreto, la posible participación del ministro de Economía apunta a que algunas iniciativas podrían tener incidencia fiscal. Si el paquete incluye medidas de gasto o ajustes tributarios, el debate pasará por el impacto en las cuentas públicas y en la actividad económica. Si la mesa logra acordar el temario el lunes, el Gobierno llegará al Congreso con un plan cerrado; si no, las disputas internas pueden postergar envíos y darle más poder de negociación a los bloques opositores.

La reunión del lunes será la primera instancia formal de coordinación del Gobierno en sesiones ordinarias. De ella dependerá la hoja de ruta para las próximas semanas, y marcará si La Libertad Avanza capitaliza su mayoría para avanzar con rapidez o si las divisiones internas ralentizan la agenda antes de 2027.