El comediante chileno Stefan Kramer presentó su nuevo espectáculo, Show de Emergencia, una propuesta que apuesta por la contingencia y la reinvención. Con miras a la temporada de festivales, el artista confirmó que sumará una imitación de Javier Milei y ya adelantó la posibilidad de nuevos personajes como la vocera Mara Sedini. Kramer detalla que su método sigue siendo el mismo, una receta que mezcla observación detallada con la energía de la improvisación para convertir una entrevista en un personaje vivo que habla solo.
El propio Kramer lo describe como un proceso de ensayo y liberación: Mi gran técnica es pararme y largarlo. Hablar nomás. Esa filosofía, dice, funciona como un motor que impulsa al cuerpo a imitar, a moverse y a descubrir el carácter del imitador a través de la repetición constante frente a la pantalla. Es, en palabras del artista, una especie de deporte mental que exige escuchar, observar y luego actuar sin prejuicios.
La defensa de su pasada presentación en Viña del Mar —festival que funciona como una vitrina de la identidad chilena— aparece en su discurso como un compromiso con la trascendencia. Velo sin lo que está pasando hoy día, veamos cómo envejece esto. Pero no tengo la soberbia de no aceptar nada. Con esa humildad, Kramer busca situar su trabajo como parte de una conversación más amplia sobre la sátira y la política que atraviesa al país. Es, además, una mirada a su propia trayectoria: desde la formación teatral hasta convertirse en una presencia ineludible de la Quinta Vergara, donde las imitaciones han interfaceado con figuras públicas y discursos que definen una época.
Históricamente, Kramer ha sido un referente de la cultura pop chilena: su método, que combina observación minuciosa y ejecución física, ha ayudado a renovar el género de la parodia en un país donde la escena humorística sirve como espejo de la sociedad. En este giro hacia lo contingente, el comediante propone que el humor siga siendo un instrumento de lectura social, capaz de abrir preguntas sobre poder, identidad y memoria. El Festival de Viña, por su parte, continúa siendo el escenario ideal para ese diálogo entre lo local y lo universal, entre lo tradicional y lo contemporáneo, que Kramer ha venido ampliando a lo largo de su carrera.
Con Show de Emergencia, Kramer cierra un ciclo y abre otro: una invitación a mirar el humor como una práctica de reinvención permanente, capaz de envelicionar su propio legado para que, con los años, se valore no solo la risa del momento, sino el contexto que la hizo posible.