En Ciudad de México, la cantante chilena Mon Laferte presentó su primer registro para Spotify, un show íntimo en el que cinco temas de su último disco son reinterpretados por un ensamble de jazz conformado exclusivamente por mujeres. La sesión combina una puesta en escena de tintes cinematográficos con arreglos que buscan redescubrir canciones ya conocidas por su audiencia.

La dirección visual corrió por cuenta de la cineasta mexicana Magaly Ugarte, quien ha trabajado con el músico noruego Erlend Øye, y contribuye a transformar la locación en un universo inspirado en el film noir. Laferte aparece con un vestido rojo de satín y una imagen que la remite, en clave estética, a iconos del jazz como Billie Holiday, la cantante de jazz estadounidense mencionada por quienes han descrito la sesión.

Entre los temas que se escuchan están "Femme Fatale" y "Otra Noche de Llorar", la primera fue estrenada como sencillo en marzo de 2025 según los lanzamientos del álbum, y la sesión añade piezas como "Melancolía" y "Veracruz, 1:30" en arreglos que privilegian la improvisación y el pulso del ensamble. En palabras de la artista, "Estar en este universo del jazz nos permitió improvisar y dejar que la música respirara de una nueva manera".

Spotify describió la sesión como parte de EQUAL, un proyecto regional de la plataforma enfocado en impulsar a las mujeres en la industria musical. Ese marco no es sólo simbólico: darle visibilidad a sesiones protagonizadas por mujeres busca alterar las listas de reproducción y programaciones, y generar nuevas oportunidades para músicas y técnicas que habitualmente quedan en un segundo plano.

Para el público y la industria chilena, la iniciativa tiene varias lecturas. Por un lado, refuerza la presencia internacional de una de las voces chilenas más escuchadas en streaming. Por otro, contribuye a una conversación más amplia sobre representación de género en festivales, sellos y plataformas digitales en América Latina, donde las campañas curatoriales pueden traducirse en más difusión y contratos en el circuito internacional.

La sesión de Mon Laferte funciona así como una pieza artística y como un gesto estratégico: combina la puesta en escena visual con una intención clara de visibilizar a mujeres músicas. Queda por ver si este tipo de registros impulsa cambios más estructurales en programación, giras y presencia en listas globales, y si otras artistas chilenas seguirán su ejemplo en espacios curatoriales como EQUAL.