Neil Tennant y Chris Lowe, el dúo inglés Pet Shop Boys, llenaron la Quinta Vergara la segunda noche del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar 2026 con un repaso de sus mayores éxitos a bordo de la gira Dreamworld The greatest hits live. Ante un público que agotó entradas en pocas horas, el espectáculo apostó por una puesta visual densa, cambios de vestuario y una comunión constante con la audiencia.
El show abrió con Suburbia y siguió encadenando hits, intercalando una versión bailable de Where the Streets Have No Name, original de U2, que transformó la solemnidad del tema en una fuerza para la pista. Desde el primer momento la platea se entregó: el público se puso de pie y no volvió a sentarse, coreando las canciones y respondiendo a cada llamado de la dupla.
La escenografía vino casi intacta desde la gira internacional, lo que obligó a realizar modificaciones en la Quinta Vergara para cerrar la contratación, según fuentes del festival. En el escenario, el juego de visuales tomó protagonismo; las proyecciones, la iluminación y los vestuarios funcionaron como un registro de memoria pop, conjugando lo nostálgico con lo contemporáneo. El dúo recibió, además, Gaviotas de plata y oro, reconocimiento que la audiencia celebró con fervor.
La convocatoria no fue azarosa: según informó el portal Culto, el concierto agotó entradas en menos de 72 horas. En encuestas previas, el dúo compartía el segundo lugar en expectativa junto a Mon Laferte, solo detrás de la presentación inaugural de Gloria Estefan, dato que habla de una programación que mezcla legados internacionales y figuras con arraigo latinoamericano.
El contraste con la jornada anterior también fue marcado. La primera noche del festival estuvo en parte dominada por la presentación de Matteo Bocelli, el cantante italiano que rindió homenaje a Violeta Parra en su cierre y cuyo recital se extendió a altas horas, según informaciones previas sobre demoras. Frente a eso, la actuación de Pet Shop Boys fue una demostración de oficio escénico calibrado, pensada para un festival que exige formato y conexión inmediata con las masas.
Más allá del espectáculo, la visita de Pet Shop Boys reaviva un hilo cultural: la llegada de iconos británicos del synth-pop a un escenario chileno que históricamente ha sido vitrina y termómetro de tendencias latinoamericanas y globales. La combinación de clásicos, reinterpretaciones y una puesta visual rigurosa dejó una sensación de comunión generacional, desde quienes vivieron el auge del dúo en los años 80 hasta audiencias más jóvenes que descubren esos himnos en festivales y redes.
Queda por verse cómo se recordará esta jornada en la lista de grandes noches del Festival de Viña, pero la mezcla de respuesta masiva, producción internacional y reconocimiento del público sugiere que la presentación de Pet Shop Boys será, sin duda, una de las más comentadas de la temporada.