Mon Laferte se consolidó como una de las grandes triunfadoras del Festival de Viña del Mar 2026, al repasar sus éxitos en la Quinta Vergara y recibir la Gaviota de Plata, la Gaviota de Oro y, sorpresivamente para parte del público, la Gaviota de Platino. La cantante chilena se mostró emocionada y agradecida ante la ovación, mientras la entrega del galardón volvió a poner en el centro la tradición y las tensiones que suele acarrear el festival.

Según un decreto municipal firmado el 6 de febrero de 2025, para optar a la Gaviota de Platino los artistas deben cumplir dos requisitos: contar con al menos 30 años de trayectoria artística y mantener un vínculo profundo con el Festival de Viña del Mar. Esas reglas fueron citadas por parte de la organización como fundamento del reconocimiento entregado a Mon Laferte, aunque la decisión también abrió un debate público sobre criterios y transparencia.

La discusión se intensificó cuando Patricia Maldonado, comunicadora chilena conocida por sus opiniones contundentes, cuestionó la entrega durante el programa Tal Cual de TV+. «La Gaviota de platino estaba más arreglada que fiesta de cumpleaños», dijo Maldonado, y añadió que, en su criterio, el premio debía haber ido a una figura con trayectoria internacional consolidada como Gloria Estefan, cantante cubanoestadounidense mundialmente conocida. Maldonado también apuntó a la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti, y vinculó la ceremonia a decisiones políticas: «Desde el momento en que se firmó el contrato para ir a Viña, dijeron que la de platino iba para ella».

Los comentarios de Maldonado recuperan tensiones históricas entre espectáculo, reconocimiento institucional y desigualdad local. En su intervención, la comunicadora no sólo cuestionó la elección artística, sino que introdujo una crítica social al mencionar la situación habitacional en la comuna, lo que reconfigura la discusión desde lo cultural hacia lo cívico. Las declaraciones han generado reacciones en redes sociales y reabrieron preguntas sobre cómo el festival administra sus distinciones.

Al cierre de esta nota no consta una respuesta pública de la Municipalidad de Viña del Mar ni de la alcaldesa Macarena Ripamonti a las críticas de Maldonado. Lo sucedido confirma que, más allá del show y de los aplausos, el Festival de Viña sigue siendo un espejo donde se reflejan debates sobre legitimidad, memoria cultural y prioridades públicas en la ciudad que acoge el certamen.