Un brote de hantavirus a bordo del MV Hondius quedó en evidencia cuando pasaron tres semanas entre la primera muerte y la confirmación de la presencia del virus en el buque. En ese lapso, 30 pasajeros desembarcaron en la isla de Santa Elena. Al pisar tierra, se perdió la pista y, hasta hace menos de una semana, no se activaron mecanismos internacionales para rastrear los casos, desembarcar a los ocupantes y activar protocolos sanitarios para tratar a las personas enfermas y evitar la dispersión del virus. Más allá de que la mayoría de los expertos consultados confía en que esto no se convertirá en un problema de salud pública, surgen preguntas sobre la coordinación, la estructura normativa y la diligencia de la naviera y las autoridades.