Las personas con estudios universitarios y los mayores de 45 años son las que más demoran en encontrar trabajo en Chile, según La Tercera, que analizó cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). En el trimestre móvil junio-agosto de 2026, un desocupado tardó en promedio 7,8 meses en conseguir empleo.
Hace una década la espera era bastante más corta. En 2014 el promedio era de 4,9 meses y en 2025 ya superaba los 7,5 meses. Este año la cifra sigue subiendo: el peak fue de 8,1 meses en el trimestre mayo-julio.
Para dimensionarlo, si perdiste tu trabajo en enero, la estadística dice que recién volverías a tener sueldo cerca de agosto. En 2014, esa misma búsqueda habría terminado a fines de mayo.
La espera es más larga para quienes tienen más estudios. Los universitarios demoran 9,3 meses en promedio. Las personas con educación técnica y primaria tardan 7,6 meses, y quienes tienen educación secundaria, 7,3 meses. Las mujeres esperan 8,2 meses y los hombres, 7,5.
La edad pesa todavía más. Los mayores de 65 años tardan 16,1 meses, los de 55 a 65 años, 10,8 meses, y los de 45 a 55 años, 8,8 meses. En cambio, los jóvenes de 15 a 24 años encuentran trabajo en 5,1 meses. Los tramos de 25 a 34 y de 35 a 44 años marcan 7,3 y 7,2 meses.
En regiones, Valparaíso lidera con 10,3 meses. Le siguen Los Ríos con 8,6, Ñuble con 8,4 y Atacama con 8,2. La Región Metropolitana coincide con el promedio nacional.
Todo esto ocurre con un mercado laboral debilitado. La tasa de desempleo llegó a 9,6% en junio-agosto, la más alta desde 2021. En un año se perdieron 81.352 puestos de trabajo, la segunda caída anual consecutiva del empleo.
Los desocupados, es decir, los cesantes más quienes buscan trabajo por primera vez, subieron 13% en doce meses y sumaron 989.400 personas. Es la cifra más alta desde agosto-octubre de 2020, en plena pandemia, cuando llegaron a 1.003.911.
Michèle Labbé, académica de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián, atribuye el fenómeno a la caída de la inversión. Según ella, entre 1985 y 2013 el empleo crecía 3,1% anual, y entre 2014 y 2025 ese ritmo bajó a 1,3%. Así, la nueva demanda de trabajadores no alcanza a absorber a quienes entran al mercado.
Labbé suma los efectos de la pandemia y el alza de los costos laborales. Explica que los universitarios y los mayores de 50 años son "empleos más caros", y que cuando la economía no crece, los salarios más altos son los que más sufren. Agrega que el empleo privado, que exige más experiencia y calificación, es justamente el que no se ha generado.
Pedro Pizarro, vicepresidente del Instituto Libertad, apunta a la tecnología. A su juicio, su ingreso en algunas áreas exige adaptar competencias, algo especialmente complejo para quienes venían de una relación laboral prolongada y necesitan más tiempo de capacitación.
El próximo dato de desempleo del INE, correspondiente al trimestre julio-septiembre, mostrará si la espera para volver a trabajar sigue alargándose.
