Con un avance de 98,56% en las obras del Hospital del Salvador de Providencia, el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, aseguró que este año podría entrar en operación en una fase provisional durante la primavera de 2026. Acompañado por el subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt, y el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, recorrieron el recinto hospitalario de 170.000 m², que tendrá una capacidad total de 641 camas y albergará además el Instituto Nacional de Geriatría. El hospital contará con 360 camas para adultos, 44 para pensionados, 71 para UPC, 30 para pacientes agudos y 24 de psiquiatría; a ello se sumarán 26 pabellones, 122 boxes médicos, 117 de procedimientos, 62 profesionales y 18 dentales. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Geriatría tendrá 100 camas de adultos, 12 para pensionados, además de 12 boxes médicos, 16 de procedimientos y 28 profesionales. “Este es un hospital de clase mundial. El Hospital del Salvador y el Instituto Nacional de Geriatría son de clase mundial y por supuesto van a tener en este lugar, nuestros pacientes, la mejor calidad de la atención con dignidad y con equidad”, enfatizó Montt. Sobre el resto de la obra, Arrau destacó que falta testear sistemas eléctricos y de gases, entre otras pruebas. “Nuestro cronograma contempla que este año vamos a estar con un hospital operando. Estamos hablando de meses, el plazo interno que manejamos es menor a ese, pero queremos ser muy responsables”, añadió. En ese contexto, el secretario de Estado señaló que próximamente se publicará un informe detallando las demoras que superan la década, vinculadas entre otros factores al hallazgo de restos arqueológicos, y añadió que “la sociedad tendrá que ver si es que el costo-beneficio social de demorar obras públicas de primera necesidad valió o no la pena”. El equipo municipal y regional coincidió en que la obra representa una mejora sustantiva para la Red de Salud de Providencia y para la atención a pacientes mayores, con un centro de alta complejidad que integrará servicios para geriatría y cuidados especiales. Este avance, en palabras de Montt, busca consolidar un estándar de atención digno y equitativo para la población, en un marco de modernización de la infraestructura sanitaria y de transparencia respecto a los plazos y costos. La futura entrada en operación del hospital y del instituto asociado marcaría un hito en la gestión de obras públicas de alta demanda, que durante años han debido enfrentar retrasos relevantes y debates sobre costos y prioridades. Se espera que, una vez operativos, el conjunto hospitalario aporte a descongestionar otros recintos de mayor demanda en la región metropolitana y mejore la atención en emergencias, cuidados intensivos y geriatría. Aún resta completar pruebas y validaciones técnicas para garantizar la seguridad y la continuidad operativa desde el primer día. En los próximos meses, las autoridades deben clarificar el cronograma definitivo de inauguración y el financiamiento asociado, para asegurar la sostenibilidad del proyecto a largo plazo.