Chile llega al cambio de mando con dos urgencias claras, según el equipo del presidente electo: la emergencia por incendios forestales y una situación fiscal que las autoridades y analistas han calificado como crítica tras los esfuerzos de gasto extraordinario de los últimos años. El traspaso de mando está fijado para el 11 de marzo.

Este jueves, José Antonio Kast, presidente electo, se reunió con quienes serán sus ministros para delinear las primeras medidas. Entre los asistentes estuvieron Mara Sedini, nombrada próxima secretaria general de Gobierno, y Claudio Alvarado, propuesto como ministro del Interior. Sedini dijo a la prensa que "hoy día tenemos una crisis, una emergencia fiscal" y que los ministerios están elaborando una programación responsable que se dará a conocer al asumir.

Consecuencias inmediatas Las prioridades anunciadas apuntan a dos frentes: respuesta urgente a los incendios y una reprogramación del gasto público. En la práctica, esto significa activar coordinación entre Interior, Obras Públicas, y las carteras sociales para ayuda y reconstrucción, junto con un plan fiscal que buscará ordenar las cuentas desde el primer día.

Análisis político y administrativo Quién gana y quién pierde. Ganan las regiones afectadas por los incendios si la coordinación y los recursos llegan rápido. También gana el Ejecutivo si logra mostrar control y eficacia en los primeros 100 días. Pierden potencialmente programas e inversiones que queden subordinados a la orden de ajuste fiscal. Para La Moneda esto implica un doble desafío: compatibilizar medidas de emergencia con señales de responsabilidad fiscal para los mercados y los organismos internacionales.

Precedente histórico y riesgos Hay un precedente reciente: la expansión del gasto público durante la pandemia aumentó la presión sobre las cuentas fiscales, y ahora ese contexto condiciona las opciones del próximo gobierno. El riesgo político es evidente. Si las medidas fiscales se traducen en recortes visibles, la reacción social y parlamentaria puede ser adversa. Si se priorizan alivios sin claridad en la fuente de financiamiento, aumentará la presión sobre la credibilidad fiscal.

Qué queda por saber Hasta ahora no hay anuncios concretos sobre montos, plazos ni mecanismos de financiamiento. No se han detallado objetivos fiscales ni si el gobierno recurrirá a instrumentos extraordinarios, como proyectos de ley de emergencia o reasignaciones presupuestarias. Hay que mirar las próximas semanas: nombres finales del gabinete, el plan de 100 días que prometen presentar, y si el Ejecutivo propondrá metas fiscales explícitas al país y al Congreso.