The Sunday Times informó que en 2010 el personal de Jeffrey Epstein dio instrucciones a dos agentes de la unidad de protección real para que custodiaran la entrada de una cena en la casa de Epstein en Manhattan, Estados Unidos, a la que asistió el príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III del Reino Unido. La publicación detalla que los oficiales fueron asignados a una puerta mientras los invitados participaban en una cena en honor del expríncipe.
Según el diario, entre los asistentes estuvieron el cineasta estadounidense Woody Allen, su esposa Soon-Yi Previn; las periodistas y presentadoras de noticias estadounidenses Katie Couric y George Stephanopoulos; la comediante estadounidense Chelsea Handler; y el presentador de televisión estadounidense Charlie Rose. El informe apunta a que la sugerencia de que agentes de la Policía Metropolitana actuaran como porteros resultará incómoda para la fuerza, dado que durante años no ha presentado cargos vinculados al escándalo de Epstein.
La referencia a la Policía Metropolitana de Londres aparece explicada como Met (Metropolitan Police, en inglés). El artículo menciona también a Peter Loughborough, exjefe de la unidad de protección real de la Met, quien actualmente es uno de los asesores más importantes del monarca, y para quien la revelación puede resultar polémica.
Paralelamente, el príncipe Andrés fue detenido el jueves en una casa de Sandringham, en Norfolk, en el este de Inglaterra, bajo sospecha de mala conducta en un cargo público y fue liberado horas después. La detención fue ordenada por la Policía del Valle del Támesis, conocida en inglés como Thames Valley Police, que investiga una denuncia que acusa al antiguo duque de York de haber compartido documentos sensibles del Gobierno británico cuando se desempeñó como representante especial de Comercio en la primera década de los 2000. A la salida de la comisaría en Aylsham, Norfolk, fue fotografiado reclinado en la parte trasera de un vehículo, y tiene 66 años.
La combinación de estas revelaciones refuerza el escrutinio sobre cómo funcionaron las relaciones entre Epstein y figuras públicas, y pone en tensión la imagen de la unidad de protección real y de la Policía Metropolitana. La investigación de la Policía del Valle del Támesis sigue en curso y, por ahora, no se han anunciado cargos derivados de las instrucciones supuestamente dadas por el personal de Epstein en 2010. Para el Reino Unido esto significa nuevas preguntas sobre la rendición de cuentas en torno a la red de Epstein y sobre la supervisión del personal encargado de la seguridad de miembros de la familia real.
