La Asociación Brasileña de Prensa (ABI) publicó este lunes la carta que el canciller panameño Javier Martínez-Acha envió al Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, y en la que el Gobierno de Panamá admite fallas en el procedimiento aplicado durante la retención y deportación del periodista y exministro brasileño Franklin Martins. El incidente ocurrió el viernes en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, el principal hub aéreo de Ciudad de Panamá, cuando Martins hacía escala rumbo a Guatemala.
Según el propio Martins, periodista brasileño y titular de la Secretaría de Comunicación Social durante el segundo mandato del presidente Luiz Inácio Lula da Silva entre 2007 y 2010, fue interceptado por agentes migratorios al descender del avión, le revisaron el pasaporte y lo llevaron a una sala reservada donde fue interrogado durante varias horas. Contó que los agentes le preguntaron por una detención que sufrió en 1968, en plena dictadura militar brasileña, y que la expulsión pudo deberse a registros en bases de datos de seguridad internacional vinculados a su pasado como opositor y a su participación en un grupo guerrillero en esa época. Tras el proceso, las autoridades panameñas le informaron que no podría continuar a Guatemala y lo embarcaron de regreso a Río de Janeiro.
En la carta dirigida al canciller Mauro Vieira, titular del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, el jefe de la diplomacia panameña Javier Martínez-Acha atribuye lo ocurrido a la "aplicación automática de procedimientos de inmigración con base en informaciones de los sistemas automatizados de alerta", según reproduce la ABI. La misiva, publicada en el sitio web de la asociación, incluye una excusa formal y subraya que lo sucedido "no refleja el respeto y la consideración" que Panamá mantiene por la trayectoria pública de Martins, y que será "siempre bienvenido" en el país.
El caso expone el riesgo de falsos positivos en los sistemas automatizados de control migratorio, sobre todo en aeropuertos de conexión como Tocumen, que procesan gran parte del tráfico regional. Para diplomacia y prensa, la nota panameña zanja el episodio en términos oficiales, pero deja interrogantes sobre protocolos y salvaguardas para figuras públicas y periodistas que viajan por la región. Para los viajeros chilenos, Tocumen es un punto de tránsito frecuente hacia Centroamérica y el Caribe, por lo que la explicación panameña tiene impacto práctico más allá de Brasil.
Desde la perspectiva bilateral, la respuesta del Gobierno de Brasil y la publicación de la carta buscan contener un conflicto diplomático; no obstante, el episodio revive la memoria de la represión de los años 60 y 70 en Brasil, que pesa en la imagen pública de quienes fueron activos opositores. Queda por ver si Panamá revisará sus filtros automáticos o si habrá seguimientos legales o administrativos por parte de Martins o del Estado brasileño. Mientras tanto, la nota oficial ofrece una reparación simbólica: el reconocimiento del error y la invitación a que el exministro retorne a Panamá.