La última edición del Informe de Percepciones de Negocios, conocido como IPN y elaborado por el Banco Central de Chile, se difundió a mediados de mayo y sitúa el conflicto en Medio Oriente como un factor que revisa de golpe la economía chilena. El IPN, que es el informe periódico que recoge la visión de las empresas sobre costos, precios y empleo, señala que las firmas esperan mayor inflación, comprimen márgenes y congelan contrataciones. En palabras del propio reporte, el impacto llega en un contexto de fuerte alza del petróleo y de los precios de la gasolina, lo que desplaza el costo de la economía y de sectores clave.

El choque de precios energéticos ya alteró la ecuación de costos de buena parte de la economía. El alza de combustibles encarece fletes, fertilizantes, resinas plásticas y agroquímicos, y eso comprime márgenes. El tema de los combustibles, el costo de los fletes, todos los agroquímicos importados, se nos va a encarecer un montón con márgenes súper acotados, señala un gerente del sector vitivinícola recogido en el IPN. Por ahora, la mayor parte de las empresas ha contenido el traspaso a precios finales. El emisor describe el ajuste como “parcial, gradual y/o tardío”, con cuatro razones principales: la demanda no da espacio para subirlos, los contratos vigentes lo impiden, el stock más barato comprado antes amortiguó el golpe, y muchas empresas confían en que el conflicto será breve.

Pero esa contención tiene límites. “Mis proveedores ya me notificaron del alza, pero todavía no traspaso a precios, tengo que empezar a negociar con los clientes más grandes porque tengo contratos de abastecimiento, hay que avisarles. Yo tengo que asumir al menos dos meses de costos, estoy perdiendo margen en este momento”, relata un gerente de industria citado en el IPN. El sector que más traspaso ha realizado es el de transporte, logística y empresas intensivas en combustibles. En el caso de los exportadores frutícolas y vitivinícolas, el informe advierte que, al ser tomadores de precios internacionales, prácticamente no tienen capacidad de ajustar tarifas y absorben el shock vía contracción de márgenes.

Para los próximos meses, más de la mitad de las empresas que han experimentado alzas de costos contempla subir sus precios, cerrando el círculo de transmisión de costos al consumidor. Esta dinámica sitúa a Chile ante una inflación que podría persistir si el conflicto se prolonga, pese a la resiliencia de ciertos sectores exportadores gracias a contratos y a una demanda externa que, en gran parte, ya está negociada. En suma, el IPN deja claro que, ante un escenario global incierto, la economía local enfrenta una presión adicional sobre precios y empleo que requerirá vigilancia constante desde las autoridades y de las propias empresas.